La infectóloga Dolores Serra explicó que el incremento de contagios está directamente vinculado con “la falta de uso de preservativo durante las relaciones sexuales, las múltiples parejas y su falta de comunicación, o bien la escasa información y educación en la población en general”.
Serra señaló también que inciden “la disparidad en el acceso al sistema de salud para diagnóstico y tratamiento, la falta de notificaciones a parejas sexuales, la dificultad de integración a comunidades más afectadas y el estigma que aún existe alrededor de las ITS”.
La sexóloga Jacqueline Rosenberg subrayó que el fenómeno “no puede leerse sólo como un problema sanitario”. Según la especialista, se combinan “prácticas sexuales más libres con una falsa sensación de seguridad, como si las infecciones de transmisión sexual fueran un riesgo del pasado”.
Rosenberg agregó que la crisis económica y emocional “hace que la salud sexual quede relegada: menos controles, menos chequeos y menos prevención”. En ese sentido, sostuvo que en muchos espacios “el deseo se vive como impulso inmediato y no como encuentro que incluye responsabilidad”, lo que desplaza el preservativo en la toma de decisiones.
Serra fue contundente al describir el impacto del recorte en políticas sanitarias:
La especialista recordó que en el tercer trimestre de 2024 se registró una caída del 64% en la entrega de preservativos y anticonceptivos respecto del mismo período de 2023, con apenas el 14% de lo presupuestado distribuido.
Los datos epidemiológicos confirman una tendencia sostenida:
Las reinfecciones también aumentan: una encuesta de AHF Argentina mostró que el 28% de los casos en varones correspondía a personas que ya habían tenido sífilis.
Rosenberg planteó tres puntos centrales:
1) Testeo frecuente
La sífilis es silenciosa en muchos casos. Personas con vida sexual activa y más de una pareja deberían testearse cada 3 a 6 meses.
2) Recuperar el uso del preservativo y el campo de látex
Son los únicos métodos que previenen ITS: “La protección no resta intensidad; hace posible un encuentro cuidado”.
3) Controles prenatales estrictos
La sífilis congénita es completamente prevenible: cuando aparece, indica fallas del sistema de salud.
Rosenberg remarcó que la ESI “funciona cuando es sostenida, actualizada e integral”. Cuando se vuelve intermitente, se pierde la oportunidad de que niñas, niños y jóvenes “puedan ejercer su sexualidad con información, cuidado y responsabilidad”.
Incorporar el deseo como parte estructural del encuentro sexual es clave, indicó: “Cuando se enseña que el deseo también se piensa, se conversa y se cuida, la protección deja de verse como un obstáculo”.
El Ministerio de Salud dijo que reforzó la distribución de pruebas rápidas, actualizó protocolos para embarazadas y articula con organizaciones como AHF Argentina y Fundación Huésped para ampliar el acceso al testeo y al tratamiento con penicilina benzatínica, la medicación de elección. Algo que carece de credibilidad en el contexto que se detalla anteriormente.
¿Tiene cura?
Sí. Se trata con penicilina benzatínica, disponible en el sistema público.
¿Cómo se transmite?
Por relaciones sexuales sin preservativo (vaginales, orales o anales) y de una persona gestante al bebé.
¿Cuáles son los primeros síntomas?
Una llaga indolora en genitales, boca o ano; puede pasar inadvertida.
¿Dónde testearse gratis?
Centros de salud, hospitales públicos y campañas de organizaciones especializadas.