La entrevista se dio en el marco de una novedad concreta en la ciudad: la reciente mudanza de uno de los locales de Luz Azul en Necochea, que pasó a funcionar en un espacio más amplio, ubicado en calle 85 entre 10 y 8, sumándose al histórico local de Avenida 59 y 48.
Según explicó Benac, la decisión no fue casual ni coyuntural. El crecimiento sostenido del punto de venta en la zona de playa expuso rápidamente las limitaciones del local anterior.
“El local era muy chiquito y había una demanda de gente espectacular. La verdad que nos superó todo lo que pasó con el local de la playa”, relató.
La empresaria contó que llevaba casi dos años buscando un espacio adecuado y que la oportunidad apareció cerca del punto original.
“Apareció este local justo a la vuelta, muchísimo más grande, donde pudimos poner más comodidad, una heladera más, cámara de frío. Se hizo una inversión importante y se mudó el local totalmente renovado”.
El impacto fue inmediato y contundente.
“Al duplicar el local, casi que se duplicaron las ventas. Fue todo un éxito el proceso”.
En un contexto económico adverso para el comercio, Benac destacó un dato que posiciona a Necochea como una excepción dentro de la red nacional de Luz Azul.
“Necochea Centro es el local número uno de la cadena. De los más de 70 locales que tenemos en todo el país, es el que más vende”.
La empresaria vinculó ese rendimiento no solo al volumen de ventas, sino al vínculo construido con la comunidad.
“La marca en Necochea es como propia. A la gente le encanta la atención, los productos y la relación precio-calidad. Para mí es el niño mimado, lo llevo en el alma”.
El lazo es también personal. Benac recordó que vivió 17 años en la ciudad y que ese recorrido se refleja en la recepción del público.
“Creo que la gente tiene súper incorporada la marca, los productos y la calidad”.
Al analizar el escenario económico general, Benac fue clara en marcar una diferencia entre los indicadores macro y la realidad cotidiana de las empresas.
El 2025, sostuvo, fue particularmente complejo para el sector comercial, especialmente en el segundo semestre.
“La inflación fue baja, pero se evaporó la rentabilidad de la empresa y de los locales”.
La principal dificultad estuvo en la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos al precio final.
“Estuvimos siete meses sin poder subir precios, mientras subían alquileres, costos laborales y servicios. Eso erosionó muchísimo la rentabilidad”.
En ese marco, aclaró que Necochea volvió a diferenciarse.
“No Necochea. En Necochea nunca bajaron las ventas, todo lo contrario. El problema fue más fuerte en Capital”.
Frente a la caída de la rentabilidad en distintos puntos del país, Luz Azul tomó una decisión estratégica poco habitual en el sector.
En lugar de cerrar franquicias, la empresa absorbió locales completos, incluyendo personal y estructura.
“Arrancamos el año con cinco locales propios y ahora tenemos diez. Duplicamos la cantidad”.
El objetivo, explicó, fue doble.
“Fue para no perder ventas y, sobre todo, para no dejar gente en la calle. Absorbimos el local con los empleados, el alquiler y todo”.
Benac se mostró alineada con el rumbo macroeconómico del Gobierno nacional, pero marcó límites claros.
Valoró la estabilización y la baja de la inflación, aunque advirtió que ese ordenamiento no alcanza si no hay reactivación del consumo.
“La baja de inflación con recesión es una combinación complicada para el comercio y la industria”.
Para la empresaria, el problema central está en el poder adquisitivo.
“Falta que la gente gane más. Hoy no alcanza”.
Y apuntó especialmente al costo laboral y tributario.
“Un empleado de comercio gana entre un millón y un millón cien, pero a la empresa le cuesta el doble por cargas sociales y aportes. Ahí tiene que haber una reforma importante”.
Uno de los tramos más relevantes de la entrevista fue su referencia al contacto personal con el presidente Javier Milei, al que aclaró no pertenecer ni responder políticamente.
“Desde antes de que sea presidente tenía su contacto. Le escribo y me contesta”.
Benac explicó que en esos intercambios planteó la situación de las pymes.
“Él está muy enfocado en la macro. Yo le digo: ‘¿Cuándo vamos a mirar la microeconomía, las necesidades de las pymes?’”.
La respuesta, según contó, apunta a los tiempos del proceso económico.
“Me dice que hay que esperar. A veces cuesta bastante esperar”.
El panorama de la industria láctea tampoco es alentador. Benac describió un escenario de saturación del mercado interno.
“Hay un terrible sobrestock en la Argentina. Las exportaciones no convienen: el precio internacional es bajo y el dólar también”.
Eso obliga a vender por debajo del costo.
“La mercadería es perecedera y hay que sacarla, a veces a cualquier precio”.
Para la empresaria, sin consumo no hay salida posible.
“Hay que reactivar el consumo, no solo de lácteos. Sin eso, no hay empresa que aguante”.
La caída del poder de compra se refleja claramente en el tipo de productos que se venden.
“El queso cremoso es el caballito de batalla. Es el más versátil y el más barato”.
En cambio, los productos de mayor valor quedaron relegados.
“Los quesos duros, el fontina o el gruyere se dejaron de consumir. La gente va a lo básico”.
Con más de 70 sucursales distribuidas en todo el país, Benac trazó un mapa claro del consumo argentino.
“La Patagonia y el sur están mucho mejor, con mayor poder adquisitivo”.
El contraste es fuerte con otras regiones.
“Capital es lo más perjudicado. Provincia de Buenos Aires está complicada y el norte del país es muy difícil”.
Dentro de ese esquema, Necochea vuelve a aparecer como una excepción positiva.
“Se sostiene, aunque no termina de explotar”.
Luz Azul produce actualmente 80 mil litros de leche diarios en su propia planta y elabora más de 50 productos, bajo un modelo de franquicias que se extiende por todo el país.
Para Benac, el desarrollo local no depende solo del Estado.
“No es solo el Gobierno el que tiene que hacer cosas. Los que habitamos las ciudades también tenemos que invertir y apostar”.
Y cerró con una definición que resume su vínculo con Necochea.
“Es una ciudad bellísima, con playas increíbles, pero todavía le falta ese impulso productivo e industrial. Hay mucho por trabajar”.