De acuerdo con lo informado por la ministra Alejandra Monteoliva, la tasa de homicidios se ubicó en 3,7 casos cada 100 mil habitantes, el registro más bajo de la serie oficial en lo que va del siglo. En términos interanuales, la reducción fue del 2,6%, consolidando una tendencia descendente que se mantiene desde hace más de una década.
En la provincia de Buenos Aires, los indicadores acompañaron la tendencia nacional. Tanto los homicidios dolosos como los robos mostraron una disminución durante 2025, según las cifras preliminares difundidas por la cartera de Seguridad.
Durante la presentación del informe, se señaló que Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tucumán registraron bajas en los homicidios, en línea con el comportamiento general observado a nivel país.
El informe oficial remarcó además una fuerte concentración geográfica del delito. De acuerdo con los datos, cerca del 90% de los homicidios se concentra en alrededor del 10% del territorio nacional, zonas incluidas dentro del denominado Plan 90-10.
En esos distritos se habría producido el 70% de la reducción de los asesinatos durante 2025. A partir de esta evolución, desde el Ministerio indicaron que al menos 13 municipios dejaron de presentar niveles críticos de homicidios, en comparación con años anteriores.
El balance oficial también incluyó estadísticas sobre delitos contra la propiedad. Al sumar robos simples y agravados, la tasa por cada 100 mil habitantes cayó un 20,8%, pasando de 1.007 hechos en 2024 a 798 en 2025, un nivel similar al registrado durante los años de pandemia.
Según la información difundida, la disminución fue generalizada en todas las provincias, incluida Buenos Aires.
No obstante, desde el Ministerio de Seguridad advirtieron sobre un cambio en el mapa del delito. Aunque no se difundieron cifras desagregadas, señalaron que los robos tradicionales muestran una tendencia a la baja, mientras que las estafas virtuales continúan en crecimiento.
Monteoliva describió este fenómeno como una reconfiguración de las modalidades delictivas, y explicó que el avance de los fraudes digitales ayuda a comprender, en parte, la reducción de los robos cometidos en la vía pública.