

El anuncio se da en un contexto de alta inflación: desde marzo de 2024 hasta julio de este año, los precios acumularon un incremento cercano al 90%. Esto implica que los $70.000 de marzo del año pasado equivalen a $130.885,37 en términos de poder adquisitivo actual. Según estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), para mantener el valor real frente a la inflación, el bono debería situarse alrededor de los $177.000.
Con este bono, un jubilado que percibe la mínima de ANSES recibirá en septiembre un total aproximado de $384.405,37. No obstante, aún resta que el organismo previsional actualice los haberes en base al último índice de inflación publicado, correspondiente a julio, que fue del 1,9%, y se espera que la cifra de agosto genere un ajuste adicional.
La situación genera preocupación entre los jubilados, quienes semanalmente se movilizan como autoconvocados al Congreso de la Nación para reclamar una mejora en los haberes previsionales. Desde organizaciones sociales y sindicatos, advierten que el congelamiento del bono afecta directamente el poder adquisitivo de los adultos mayores, quienes enfrentan aumentos constantes en alimentos, medicamentos y servicios básicos.
El congelamiento del bono y la demora en la actualización de las jubilaciones marcan un debate que llega al Congreso y a los medios de comunicación, mientras los sectores jubilatorios insisten en la necesidad de que el Estado garantice un salario previsional acorde a la inflación real. La decisión del Gobierno Nacional de Javier Milei deja a los jubilados en una situación de vulnerabilidad frente a la escalada de precios.