
Según informó el periodista Alejandro Sánchez, tras la sesión en la que se autorizó el expediente, Alvariño no rubricó la documentación, paso indispensable para que el Departamento Ejecutivo pudiera avanzar con el procedimiento administrativo correspondiente.
La situación se agravó con el cierre del año administrativo, lo que provocó que el expediente quedara sin validez formal y que la licitación cayera automáticamente, obligando ahora al Ejecutivo municipal a realizar un nuevo llamado, con las demoras que ello implica.
Desde el Departamento Ejecutivo deberán reiniciar todo el proceso licitatorio, lo que supone tiempos administrativos adicionales y un impacto directo en la planificación de la provisión de alimentos para el principal efector de salud del distrito.
De acuerdo a la información disponible, el secretario del Concejo se habría ausentado por vacaciones sin dar aviso formal ni solicitar licencia, dejando pendientes no solo este expediente sino otros trámites administrativos, lo que generó malestar y preocupación en el ámbito institucional.

El episodio expone con claridad la responsabilidad directa del secretario del Concejo Deliberante, cuya falta de firma impidió que una decisión aprobada por el cuerpo legislativo se transformara en un acto administrativo válido.
Ya sea por irresponsabilidad, desorganización o falta de experiencia en la función administrativa, la omisión terminó afectando un área sensible como la provisión de alimentos para el Hospital Municipal.
El hecho vuelve a poner en evidencia que los cargos institucionales no se limitan a la presencia en el recinto, sino que exigen compromiso, previsión y cumplimiento de los actos formales necesarios para el normal funcionamiento del Estado.