
En este rincón de la costa donde la ciudad empieza a quedar atrás y el paisaje toma el control, Karamawi renueva temporada apostando a una experiencia distinta. Playa amplia, entorno cuidado y un clima relajado que invita a quedarse desde la mañana hasta que el sol se esconde. No es casualidad que muchos lo definan como uno de los lugares más lindos para vivir el verano en Necochea.
La playa es extensa, serena y sin circulación de vehículos motorizados, un diferencial clave que se traduce en silencio, seguridad y contacto pleno con el entorno natural. A eso se suma otro detalle muy valorado: el mar está cerca. El trayecto desde el balneario hasta la lengua de arena mojada es corto, muy distinto a las largas caminatas que exigen otros sectores de la costa. Un plus que hace la experiencia más cómoda para familias, parejas y grupos de amigos.
Karamawi mantiene su esencia: capacidad limitada y espacios bien distribuidos. Con 80 unidades de sombra —entre carpas y sombrillas fijas y móviles— el balneario logra un clima íntimo, sin aglomeraciones y con la comodidad justa para relajarse de verdad.
El predio cuenta con estacionamiento propio, seguridad, Wi-Fi, proveeduría, baños para clientes y público general, terrazas con vista privilegiada al atardecer y una propuesta integral que acompaña toda la jornada. La temporada se extiende del 1 de diciembre al 31 de marzo, con posibilidad de continuar hasta Semana Santa según el clima.
Entre las propuestas que definen la identidad del lugar se destaca la escuela Necochea Surf Free, con clases para todas las edades y niveles, aprovechando una playa ideal para aprender o perfeccionarse en el deporte.
Este verano, además, se incorporó la iniciativa “Olas para todos”, una propuesta de clases grupales de surf adaptado que promueve la inclusión y el acceso al mar en un entorno cuidado y seguro. La experiencia cuenta con el acompañamiento de BRUGA Surf Boards, y refuerza el espíritu de Karamawi: disfrutar del mar con respeto, sin ruidos y con propuestas que invitan a compartir.

La gastronomía es otro de los grandes atractivos. El restaurant del balneario, abierto de 9 a 2 en horario corrido, propone una carta de mar que ya es un clásico: parrillada de pescados y mariscos, paellas, rabas, vieiras gratinadas, gambas al ajillo y opciones para toda la familia, incluido menú infantil.

Este verano se sumó además un nuevo espacio que rápidamente se volvió protagonista de las mañanas y las tardes: Café del Mar by Nómade & Co, una propuesta relajada para desayunos y meriendas con vista directa a la playa. Abierto todos los días de 8 a 20, ofrece café de especialidad y opciones dulces como rolls de canela, french toast, medialunas y otras exquisiteces ideales para arrancar o cerrar el día frente al mar.

A eso se suma el clásico barcito del balneario, con cerveza artesanal bien helada, pizzas y sándwiches, perfecto para el after beach en un ambiente distendido. En el predio también funciona Pila South, un espacio de indumentaria con estilo playero que completa la experiencia.
Cuando cae la tarde, Karamawi muestra una de sus mejores versiones. Los fines de semana, la música en vivo acompaña el cierre del día sin romper la calma del lugar. Una cerveza fría, algo rico para compartir y el sol bajando sobre el horizonte forman una postal que se repite y enamora temporada tras temporada.

Desde el balneario lo definen con claridad: un espacio cálido, tranquilo y rodeado de naturaleza, pensado para quienes buscan desconectar del ruido y reconectar con lo esencial. Y quienes lo conocen, lo saben: Karamawi es de esos lugares a los que siempre dan ganas de volver.
Las reservas de unidades de sombra —por día, semana, quincena o mes— pueden realizarse a través de Instagram Playa Karamawi o al teléfono (2262) 64-1247.
En el sur de la ciudad, Playa Karamawi vuelve a consolidarse como un verdadero paraíso costero: más cerca del mar, más lejos del ruido y con todo lo necesario para disfrutar el verano a otro ritmo.