
El relevamiento se llevó a cabo durante los meses de septiembre y octubre de 2025 y fue organizado por la Red Costera Bonaerense (RECOBO), una articulación de organizaciones de la sociedad civil y organismos públicos. En total participaron 457 voluntarios y 50 instituciones, que trabajaron en 17 localidades costeras, entre ellas Necochea y Quequén.
En el distrito de Necochea–Quequén, el censo contó con la participación activa de Compromiso Costero, junto a instituciones educativas locales, aportando información clave para dimensionar el impacto de la basura marina en las playas del distrito y reforzando el trabajo comunitario en defensa del ambiente costero.
El estudio abarcó una superficie total de 172.359 metros cuadrados de playa, donde se censaron 39.826 residuos, permitiendo obtener una radiografía precisa sobre el tipo y la magnitud de la contaminación presente en la costa bonaerense.
Dentro del conjunto de residuos plásticos, los fragmentos plásticos fueron el ítem más frecuente, representando el 27,32% del total. Estos fragmentos provienen de la degradación de objetos de mayor tamaño y, con el tiempo, se transforman en microplásticos, que pueden ser ingeridos por distintas especies marinas e incorporarse a la cadena alimentaria.
En segundo lugar se ubicaron las colillas de cigarrillo, que alcanzaron el 21,43% del total de residuos censados, consolidándose como uno de los contaminantes individuales más abundantes en el ambiente costero. A ellas les siguieron los envoltorios plásticos (8,90%), las bolsas plásticas (8,17%) y el telgopor (7,06%), todos residuos asociados a actividades urbanas, recreativas y turísticas.

Desde Fundación Vida Silvestre Argentina, integrante de la RECOBO, advirtieron que la contaminación plástica ya no es solo un problema ambiental, sino también sanitario, económico y social, con impactos directos sobre la biodiversidad marina, la pesca y el turismo.
Los resultados del censo refuerzan la necesidad de reducir el uso de plásticos de un solo uso, mejorar los sistemas de gestión de residuos y profundizar las políticas de educación ambiental, especialmente en ciudades costeras con alta afluencia turística como Necochea y Quequén.