
La imagen fue aportada por Helmuth Petersen, hijo de uno de los encargados de la estancia, quien aseguró haber presenciado el aterrizaje de la aeronave durante el invierno de ese año. Según su testimonio, el arribo del avión no fue un hecho aislado, sino que se dio en días en los que también se registraron movimientos inusuales en la zona costera cercana a Moromar, un dato que forma parte de las líneas de investigación que el grupo viene desarrollando desde hace años.
La Estancia Moromar se encuentra con acceso desde la ruta 88, kilómetro 87, desde donde se recorren aproximadamente cinco kilómetros por camino de tierra, flanqueado por hileras de eucaliptos, hasta llegar a una tranquera que permanece cerrada con cadena y candado. El campo es administrado por Safico S.A., perteneciente a la familia Weil, con actividades en el sector agropecuario y otros rubros.
En la actualidad funciona allí una cabaña de cría de ganado, con producción de toros Angus. Como ocurre con otros establecimientos rurales de la región, Moromar cuenta con pista de aterrizaje, aunque distintas investigaciones señalan que el lugar habría tenido incluso una doble pista, una característica poco habitual que vuelve a destacarlo dentro del mapa histórico del sudeste bonaerense.
Otra particularidad del establecimiento es que una de sus tranqueras da acceso directo a la zona de playa, sectores públicos pero de difícil acceso, transitables únicamente con vehículos todoterreno. De acuerdo con la hipótesis que analiza Eslabón Perdido, ese corredor entre el campo y la costa habría sido utilizado en movimientos no registrados oficialmente, lo que refuerza la relevancia estratégica del lugar en el período investigado.
Desde el Grupo de Investigación Eslabón Perdido destacaron que la fotografía del Douglas DC-3 constituye un aporte documental de alto valor, ya que confirma la presencia de una aeronave militar extranjera en Moromar en 1945, un dato que no figura en registros oficiales conocidos hasta el momento.
El Douglas DC-3 fue una de las aeronaves más utilizadas durante la guerra para transporte militar y logístico, lo que abre interrogantes sobre el motivo de su aterrizaje en un establecimiento rural del interior bonaerense en ese contexto histórico.
Helmuth Petersen relata en primera persona lo observado durante aquellos días, aportando detalles sobre el aterrizaje del avión y el contexto general en el que ocurrieron los hechos.
👉 El testimonio audiovisual puede verse a continuación:
Desde Eslabón Perdido aclararon que la investigación continúa abierta, sin conclusiones definitivas, y que el objetivo es reunir, preservar y difundir documentación y testimonios que permitan seguir reconstruyendo un episodio que permanece como uno de los más enigmáticos de la historia local reciente.