
Durante años, el sistema eléctrico local operó al límite de su capacidad técnica, situación que restringía nuevas conexiones de gran demanda, ampliaciones industriales y desarrollos energointensivos vinculados al perfil agroexportador del distrito.
La nueva ET apunta a eliminar ese “techo energético” mediante la incorporación de una potencia instalada de 2×30 MVA, que permitirá absorber crecimiento productivo y mejorar la estabilidad del suministro domiciliario y comercial.
La estación se integrará al sistema provincial operado por TRANSBA S.A., fortaleciendo el esquema de transporte eléctrico en media y alta tensión en la región.
El proyecto incorpora tecnología GIS (Gas Insulated Switchgear), un sistema encapsulado en gas aislante especialmente diseñado para entornos con alta salinidad, como el área portuaria de Puerto Quequén.
Esta tecnología ofrece:
Mayor confiabilidad operativa.
Menor exposición a corrosión ambiental.
Reducción de fallas por condiciones climáticas.
Menor requerimiento de mantenimiento en comparación con estaciones convencionales.
La obra es ejecutada por la UTE Proobra-ECOP y cuenta con financiamiento mixto: un 76% proviene de la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el 24% restante es aportado por la Provincia de Buenos Aires.
El incremento de capacidad energética tendrá impacto directo en:
Ampliaciones de plantas industriales.
Nuevas radicaciones vinculadas al procesamiento agroindustrial.
Modernización de terminales portuarias con sistemas automatizados.
Incorporación de nuevos silos y equipamiento de alta demanda eléctrica.
Además, la mejora estructural beneficiará el suministro en Necochea, Quequén, Lobería y Balcarce, fortaleciendo el entramado energético del sudeste bonaerense.
La necesidad de una nueva estación transformadora fue señalada durante años por funcionarios públicos, actores técnicos y productivos del distrito, entre ellos la Usina Popular Cooperativa, sectores empresariales vinculados al perfil exportador y autoridades portuarias en distintas gestiones.
La concreción de la ET Quequén responde a una demanda estructural vinculada a planificación energética de mediano y largo plazo, más allá de coyunturas políticas puntuales.
Una vez operativa, la infraestructura permitirá ampliar el margen de crecimiento del distrito sin las restricciones técnicas que hasta ahora condicionaban proyectos industriales y comerciales de escala.