Según un informe del Banco Provincia (BAPRO), elaborado sobre datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), actualmente 20,5 millones de adultos están endeudados, lo que representa el 60% de la población adulta. La cifra implica un aumento interanual del 8%, es decir, casi dos millones más que a fines de 2024.
Sin embargo, el “puente financiero” comienza a mostrar señales de tensión.
La irregularidad total de la cartera de hogares alcanza el 13% del sistema financiero, pero el promedio esconde una diferencia significativa entre segmentos.
Bancos tradicionales: 8,8% de mora.
Entidades no financieras (fintech, plataformas digitales y tarjetas comerciales): 24,6%.
Es decir, la mora fuera del sistema bancario prácticamente triplica la registrada en bancos.
El crecimiento del crédito no bancario fue uno de los fenómenos más marcados del último año. Las personas endeudadas exclusivamente con entidades no financieras crecieron 18%, mientras que quienes mantienen solo créditos bancarios cayeron 4%. En paralelo, los deudores que combinan ambos canales aumentaron 29%.
El mayor acceso y las menores exigencias explican parte del fenómeno, aunque también implican tasas más elevadas y mayor vulnerabilidad ante cualquier caída de ingresos.
El informe también muestra un incremento en la carga financiera de los hogares.
El financiamiento promedio pasó de representar 1,5 salarios formales (RIPTE) a fines de 2024 a 2,5 salarios al cierre de 2025. En términos prácticos, las familias incorporaron deuda equivalente a un salario adicional para sostener su nivel de gasto.
Además, la mora presenta un perfil regresivo. Uno de cada cinco créditos menores a un millón de pesos registra atrasos superiores a dos meses, mientras que en los préstamos mayores a diez millones el ratio baja a 11,9%.
Cuando la irregularidad se mide por cantidad de personas y no por volumen de dinero, el indicador salta al 24%, es decir, casi uno de cada cuatro deudores tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones.
El deterioro no se explica principalmente por nuevos ingresantes al sistema, sino por hogares que ya estaban endeudados y vieron erosionada su capacidad de pago ante la caída de los ingresos reales.
De cara a 2026, el informe advierte que el margen para volver a impulsar la actividad mediante expansión del crédito es más acotado.
Con una base de deudores más amplia, mayor peso de las cuotas sobre el ingreso y niveles elevados de mora, la sostenibilidad del consumo dependerá en gran medida de la recuperación del salario real y de la trayectoria de las tasas de interés.
En síntesis, el endeudamiento permitió amortiguar la caída del consumo en el corto plazo, pero dejó como contrapartida una estructura financiera más exigente para los hogares.
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Radiografía de La Mora de Las Familias by noticiasdenecochea