
La definición fue directa y sin matices.
“Peor que la anterior”, afirmó Sofía Beldoménico, responsable de los hoteles Moderno y España. Y aclaró el contexto:
“Sin olvidarnos que la temporada pasada ya había sido una temporada con una merma del 20% respecto a la anterior”.
Daniel Ferreli fue en la misma línea:
“Si me encasillás en una sola palabra, peor. Peor que la anterior”.
Y agregó un dato concreto:
“Podemos hablar de un 30% menos que el año pasado. Puede haber hoteles que hayan trabajado mejor o peor, pero el promedio general está ahí”.

En números concretos, Beldoménico indicó que “el promedio entre enero y febrero fue de entre un 60% y un 65%”.
Ferreli estimó que el promedio global del sector estuvo más cerca del 50%:
“Si hablamos de un 30% menos, un promedio del 50% es bastante cercano a la realidad”.
Pero el eje del problema no fue solo la ocupación, sino el margen.
“Hubo ocupación en baja, con baja rentabilidad”, explicó Beldoménico.
“El 62% de nuestra facturación corresponde a carga impositiva. Además competimos con alojamientos extrahoteleros que muchas veces no están debidamente regulados. No pedimos que no existan, pedimos que estén censados y habilitados”.
Claudia Calvo sumó otro elemento:
“Las tarifas no se pudieron aplicar con el costo real. Tuvimos que absorber aumentos salariales, cargas sociales y todos los incrementos. No pudimos trasladarlos al precio porque el mercado no lo soporta”.
Ferreli lo graficó con un ejemplo concreto:
“Antes, con lo que rendía una habitación diez días, pagabas un sueldo. Hoy necesitás prácticamente todo el mes de ocupación para poder hacer frente a ese salario. La distorsión entre costos y precios es enorme”.
Y fue más allá:
“Cualquier persona que quiera venir a poner un hotel de cero en Necochea, si hace un análisis de mercado, no lo pondría nunca. La rentabilidad es muy baja y viene cayendo año tras año”.
El perfil del visitante también cambió.
“Se observan dos temporadas seguidas donde las familias y jubilados salen con un presupuesto acotadísimo”, señaló Beldoménico.
Ferreli agregó:
“La gente hace un esfuerzo enorme para salir. A ellos no les alcanza y a nosotros tampoco. Vienen buscando precios, promociones, descuentos bancarios”.
Calvo confirmó que el sector debió intensificar estrategias promocionales para sostener reservas.
El fin de semana largo fue un respiro, aunque insuficiente.
“Solo cinco días no alcanzan ni por asomo a cubrir la inversión y el personal que contratamos”, sostuvo Beldoménico.
Calvo fue contundente:
“Cuatro días no compensan el resto del mes. Es imposible”.
Ferreli comparó con otras épocas:
“En los 80 y 90 teníamos 15 días llenos en enero y 10 en febrero. Se decía que nadie había dormido en el auto cuando había mucha gente. Este año, ni en carnaval creo que alguien haya dormido en el auto”.
Sin embargo, también dejó una reflexión positiva:
“Este fin de semana permitió que muchos descubrieran que Necochea no es solo playa. Fueron al parque, a la ribera, a la costa de Quequén. Nunca noté un grado de satisfacción tan grande en el turista. Muchos vinieron por primera vez y se sorprendieron con una ciudad tranquila y fácil de recorrer”.

Uno de los momentos más críticos de la entrevista giró en torno a los porcentajes difundidos oficialmente.
“Son números que se dibujan”, afirmó Ferreli.
“Desde el Estado se tiene que dar una imagen de éxito de la temporada. Nosotros le pasamos información real al municipio, pero muchas veces no coincide con lo que se publica. Si te dicen 80% y podés estacionar en pleno centro, algo no cierra”.
Beldoménico explicó que esos porcentajes incluyen extra hotelería.
Calvo añadió que el universo es heterogéneo y que no refleja exclusivamente al sector formal.
Ferreli aportó un dato que expone el cambio estructural del sector:
“De los 150 hoteles que había en Necochea, hoy deben quedar alrededor de 60”.
“Desde mediados de los 90 no se abre un hotel nuevo. Todos los años cierran. Algunos se reconvierten en residencias, alquileres anuales o juzgados; otros directamente bajan la persiana”.
También mencionó el peso de las exigencias administrativas:
“No podés pedir planos eléctricos todos los años si no hubo modificaciones. Todo es costo”.
En materia de política turística, los reclamos fueron reiterados.
“Se han hecho acciones, pero no han sido suficientes”, sostuvo Beldoménico.
Ferreli remarcó la necesidad de un plan integral:
“El marketing de una ciudad no remata la venta, pero posiciona el destino. Hoy la gente no está casada con un lugar. Hay que estar presentes cuando decide”.
También señaló problemas estructurales:
“No tenemos tren, no tenemos avión, la conectividad con provincias emisoras históricas es muy baja y el estado de las rutas influye en la decisión de venir”.
Calvo pidió mayor difusión nacional y presencia estratégica en accesos y rutas.

Los empresarios coincidieron en que el futuro pasa por:
Fines de semana largos.
Eventos deportivos y culturales.
Turismo de reuniones.
Infraestructura y señalización.
Decisiones políticas sostenidas.
“Si el hotelero no es optimista, no puede mantenerse”, expresó Ferreli.
“Tenemos necesidad de que esto mejore y vamos a seguir apostando por la ciudad”.