
Tenía 85 años (1939 - ♾️) y fue protagonista del crecimiento de una marca que desde fines de los años ’60 forma parte de la identidad local.
La despedida difundida por la firma reflejó el impacto de su partida:
“Juan Carlos, Cacho, el Ruso. El de las ideas locas, el carismático. Un trabajador incansable. El que cuando te aconsejaba sobre el trabajo te hablaba en 3ra persona.
Hoy se fue a las 3 am. Ya debe estar contando sus miles de anécdotas en donde quiera que esté.
Un gran abrazo a Betty, su compañera de toda la vida, sus hijas y nietos y nietas. Gracias por todo Cacho! 1939 - ♾️.”
El Topo nació como emprendimiento familiar en Buenos Aires y tuvo un paso por Villa Gesell antes de llegar a Necochea en 1969. Fue ese año cuando abrió la histórica sucursal en la peatonal de la calle 83, un punto que con el tiempo se transformó en postal obligada de cada temporada.

Con el correr de las décadas, la marca se consolidó como un clásico de verano y expandió su presencia con nuevas sucursales en el centro de la ciudad y en Quequén, manteniendo siempre el carácter familiar que le dio origen.
Más que un comercio, El Topo se convirtió en parte de la memoria afectiva de generaciones de necochenses y turistas: las caminatas nocturnas por la 83, la bolsa tibia de churros recién hechos y los encuentros familiares que marcaron épocas.
En señal de duelo, la empresa anunció que la tradicional “madriguera de la 83” permanecerá cerrada por el resto del verano.
La partida de Cacho Elías representa no solo el adiós a un fundador, sino también el reconocimiento a una figura que dejó huella en la historia comercial y social de Necochea.