
“Hablar del puerto de Quequén es hablar de trabajo, de inversión, de generación de muchos recursos”, afirmó al comienzo, al subrayar que su impacto alcanza no solo a Necochea sino también a los municipios del Hinterland y que tiene que ver “con el presente y con el futuro”.
Rojas puso en valor el formato institucional del Consorcio y lo definió como “absolutamente virtuoso”.
“En una misma mesa de trabajo se sientan todos los sectores relacionados a nuestro puerto: gremios, empresas, prestadores de servicios, el municipio y la Provincia”, señaló, al remarcar que todas las gestiones “han aportado su granito de arena” al crecimiento del puerto.
Recordó su etapa al frente del organismo y sostuvo que fue necesario “tener una decisión política” para generar condiciones de inversión que permitieran avanzar en obras como Pier 12 y la terminal multipropósito.
También destacó que el Consorcio contaba con “un plan director, siempre un norte y una planificación” que marcaba hacia dónde crecer.
El tramo más extenso de su discurso estuvo dedicado a la obra de profundización que llevó al puerto a los 50 pies.
“Sabíamos que la obra más importante sin lugar a dudas para transformar a Puerto Quequén en el puerto más profundo de la República Argentina tenía que ver con el dragado”, afirmó.
Para concretarla, explicó que “tuvimos que hacer un plan de mucha austeridad” y derivar parte de las tasas “al famoso fideicomiso que aportan los exportadores” para acceder a financiamiento internacional.
La obra se enmarcó dentro de un esquema de Participación Público Privada (PPP): el Consorcio asumía la profundización, el Estado Nacional debía avanzar con la quita de buques hundidos y la empresa Sitio Cero se comprometía a ejecutar el Muelle Cero.
“Sin la quita de los buques hundidos no se podía hacer”, recordó.
Relató además la crisis de 2018, cuando se cayó uno de los bancos que iba a financiar la obra. “Ahí en abril se cortan los créditos internacionales y se nos cae uno de los bancos”, explicó, hasta que “recién a fines de 2018 conseguimos que se sumara otro banco”.
Al evocar la firma del contrato, recordó la pregunta de un empresario que dudaba de que el puerto alcanzara los 50 pies. “Eso es lo que estamos firmando hoy”, fue su respuesta.
“Hoy es una realidad gracias al aporte de todos los sectores y al trabajo mancomunado”, sostuvo.

Rojas también reconoció los efectos urbanos de la actividad portuaria.
“Todavía hay muchas externalidades que genera la cuestión de la logística y que hoy padecen los propios vecinos”, afirmó.
En referencia al tránsito pesado y al estado de arterias municipales, sostuvo que los vecinos “terminan subsidiando de manera indirecta con sus tasas a este sector” y agregó: “Eso no es justo”.
Sin embargo, aclaró que la solución debe construirse “con diálogo y con trabajo en conjunto”.
Admitió que “hay una parte judicializada”, aunque aseguró que en paralelo se avanza en acuerdos que podrían anunciarse “en las próximas semanas, en los próximos días”, en beneficio de transportistas, empresas y del propio sistema logístico.
“No hay forma si no se hace con diálogo y un trabajo mancomunado con todos los sectores”, insistió.
El intendente planteó que Necochea tiene “dos perfiles bien marcados”: el turístico y el agroexportador.
Reconoció que la última temporada fue “particularmente muy mala”, con menos turistas, menos días de estadía y menor consumo, y sostuvo que se vive “un momento muy particular de la República Argentina”.
Advirtió que a nivel nacional “se pretende favorecer solo a algunos sectores” y que otros municipios podrían “terminar pagando las consecuencias”.
En ese escenario, consideró clave “seguir generando las condiciones para que haya más inversión y más puestos de trabajo”, agregando valor a la producción sin descuidar el perfil turístico.
Rojas planteó como proyecto estratégico la reconstrucción del puente Ezcurra, señalando que permitiría reducir hasta un 90% el recorrido de camiones en algunas terminales.
Indicó que el proyecto técnico avanzó significativamente, aunque quedó frenado por falta de financiamiento tras el crédito de más de 50 millones de dólares destinado al dragado.
También remarcó la importancia del refulado y la reconstrucción de las playas de Quequén, recordando que existe “una orden judicial” que obliga a mitigar el impacto generado por la extensión de la escollera.
“No debemos olvidarnos de ese compromiso asumido”, expresó, celebrando que el Consorcio avance en los estudios técnicos correspondientes.

El discurso dejó así una línea clara: reivindicación de una obra estructural, defensa del modelo institucional del Consorcio y una agenda abierta que combina acuerdos, logística urbana y obras estratégicas para el desarrollo del Puerto Quequén.