La falla se registró en el sistema de transporte de energía en alta tensión operado por la empresa TRANSBA, responsable de las líneas de 132 kV que alimentan a ambas ciudades.
Según la explicación oficial difundida tras el incidente, durante la madrugada se registraron eventos de descarga provocados por bruma salina, lo que habría generado el corte del denominado hilo de guarda, un cable ubicado por encima de las líneas eléctricas cuya función es proteger las torres y las ternas ante descargas atmosféricas.
Al desprenderse, ese cable cayó sobre las líneas energizadas, provocando cortocircuitos en alta tensión y la apertura automática de las cuatro líneas que abastecen de energía a Necochea, lo que derivó en la interrupción total del suministro eléctrico.
El incidente ocurrió en instalaciones del sistema eléctrico ubicadas en la zona de avenidas 542 y 549 de Quequén.
Sin embargo, la explicación basada en la bruma salina comenzó a ser cuestionada por voces técnicas vinculadas al sistema eléctrico.
Un trabajador retirado de TRANSBA aseguró a Noticias de Necochea (NdeN) que el corte del hilo de guarda podría estar relacionado con desgaste del material o falta de mantenimiento en la infraestructura.
Según explicó, este tipo de cables puede deteriorarse con el tiempo producto de maniobras de cierre y recierre del sistema eléctrico, procedimientos habituales cuando una línea sale de servicio y se vuelve a energizar mediante interruptores automáticos.
“Cuando la línea sale de servicio y se la vuelve a energizar con interruptores, esos movimientos van castigando el cable. Si no se reemplaza a tiempo o no se hace mantenimiento, el hilo termina cortándose”, explicó la fuente.
Desde la Usina Popular Cooperativa (UPC) también aclararon que la falla corresponde al sistema de transporte eléctrico y no al sistema de distribución local.
El corte comenzó durante la madrugada del viernes, alrededor de las 5:30 o 6 de la mañana, y se extendió durante más de 12 horas, dejando a la ciudad prácticamente paralizada.
Durante ese período se registraron suspensión de clases, comercios sin actividad, dificultades en servicios esenciales y problemas en el sistema de agua potable, ya que los equipos de bombeo también dependen del suministro eléctrico.
Desde el área de Obras Sanitarias del municipio solicitaron a la comunidad realizar un uso responsable del agua, debido a que el sistema de bombeo se vio afectado por la falta de energía.
Una vez restablecido el suministro eléctrico en distintos sectores, personal municipal comenzó a revisar los pozos de bombeo para recuperar gradualmente la presión en la red de agua.
Con el correr de las horas, el servicio comenzó a recuperarse de manera progresiva.
De los nueve alimentadores que abastecen de energía a Necochea y Quequén, inicialmente solo cinco pudieron ponerse nuevamente en funcionamiento, mientras que el resto se fue incorporando gradualmente hasta normalizar el sistema.
Durante varias horas aún persistieron sectores sin suministro eléctrico, mientras se realizaban maniobras para estabilizar toda la red.
Más allá de la explicación oficial, el episodio dejó interrogantes abiertos sobre el estado de la infraestructura energética y los controles sobre las empresas responsables del sistema de transporte eléctrico.
TRANSBA, con sede central en Ciudad de Buenos Aires, es la empresa encargada del mantenimiento y operación de las líneas de alta tensión que abastecen a gran parte de la provincia.
Tras el apagón, las preguntas comienzan a repetirse entre vecinos, comerciantes y sectores productivos:
¿Quién controla el estado de las líneas de alta tensión?
¿Se realizan los mantenimientos necesarios?
¿Quién se hará cargo de las pérdidas económicas que dejó el apagón en Necochea?
Por ahora, esas respuestas siguen sin aparecer.