
El dato surge de la Canasta Básica Total (CBT), indicador que mide el ingreso mínimo necesario para cubrir los gastos esenciales de un hogar.
Durante febrero, la canasta básica aumentó 2,7%, una suba que quedó levemente por debajo de la inflación del mes, que fue del 2,9%.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que determina el umbral de indigencia— registró un incremento del 3,2%. En ese caso, una familia necesitó $644.088 para cubrir únicamente los alimentos básicos.
Cabe señalar que el cálculo no incluye el gasto en alquiler, uno de los rubros que más presiona sobre el presupuesto de los hogares.
En términos interanuales, el ingreso necesario para no caer en la pobreza aumentó 32,1%, una variación similar a la registrada por la inflación en el mismo período.
En el caso de la Canasta Básica Alimentaria, el incremento fue mayor: 37,6% en los últimos 12 meses, impulsado principalmente por la suba en los precios de los alimentos.
En lo que va de 2026, la canasta que define el umbral de indigencia acumula una suba del 6,8%, mientras que la Canasta Básica Total creció 9,3% en los primeros meses del año.
La diferencia entre ambas canastas se amplió en el último año debido al fuerte impacto que tuvieron los productos alimenticios en el índice general de precios.
La Canasta Básica Alimentaria mide exclusivamente los requerimientos calóricos y proteicos mínimos para una familia, mientras que la Canasta Básica Total suma otros gastos esenciales como transporte, educación, salud, indumentaria y servicios.
Los datos reflejan el costo mínimo necesario para cubrir necesidades básicas, en un contexto en el que el aumento de precios continúa presionando sobre el poder adquisitivo de los hogares.