El único imputado, Javier Cerfoglio, llega al debate acusado de homicidio cuádruplemente calificado —por ensañamiento, alevosía, violencia de género y el vínculo—, un delito que prevé prisión perpetua. El proceso se iniciará a las 9 de la mañana y se desarrollará en varias jornadas.
En la previa, su padre, Felipe Vera, compartió un testimonio atravesado por el dolor, la memoria y una fuerte mirada social.

Felipe Vera junto a su esposa y mamá de Magalí, Stella Maris Gómez.
“Cuando me dijeron que el juicio iba a tardar un año o dos, me pareció una eternidad, pero cuando pasan estas cosas parece que el tiempo se acelera. Se nos pasó volando el año, parece que fue ayer”, expresó.
Vera destacó la rapidez con la que avanzó la investigación desde el primer momento.
“Yo llegué a los 20 minutos y ya estaban tomando medidas, buscando cámaras. Creo que ya para el mediodía se sabía que había sido un femicidio”, afirmó.
También valoró el accionar de los fiscales que intervinieron en la causa:
“Tengo los mejores conceptos de ellos dos. Me atendieron ese mismo día y me confirmaron que las cosas se habían hecho bien” en referencia a Marcos Bendersky y Walter Pierrestegui ambos a cargo de la UFI 10.
De cara al juicio, Vera consideró que una eventual condena puede representar un mensaje, aunque advirtió que aún queda mucho camino por recorrer en materia de violencia de género.
“Va a ser un mensaje, pero estamos muy lejos del final de los femicidios”, sostuvo.
En esa línea, relató una experiencia reciente que lo marcó y que, según su mirada, expone el machismo presente en la vida cotidiana.
“Salí al centro a repartir los afiches. Iba a los negocios donde había mujeres y casi todas me dijeron que sí. Una sola me dijo que sí y después la dueña lo hizo sacar”, explicó.
Luego contrastó esa situación con lo ocurrido en locales atendidos por hombres:
“Entré en muchos negocios donde había hombres y de siete u ocho, uno solo me dijo que sí, un chico joven. Los demás, con distintos pretextos, me dijeron que no”.
A su vez señaló que tanto el café Friends como el comercio del hogar Pampa habían pegado los afiches y luego los quitaron.
A partir de esa vivencia, dejó una reflexión más profunda:
“Entonces yo digo, qué lejos que estamos la sociedad, los hombres, de estar en contra del femicidio. Porque empatía aparentemente hay, pero si tenés la oportunidad de hacer algo y no lo hacés, algún motivo hay”.
Para Vera, ese tipo de respuestas no son hechos aislados, sino parte de un problema estructural:
“Es la punta del ovillo”.
En ese sentido, también vinculó estas conductas con el contexto social y político actual:
“Yo creo que estamos retrocediendo. Hemos avanzado un poco y ahora se frenó y se fue para atrás”.
Y fue más allá en su diagnóstico:
“Desgraciadamente pienso que en el futuro vamos a estar peor. Hay que trabajar mucho para mejorarlo”.
Al recordar a su hija, el relato se vuelve íntimo y emotivo.
“Era muy empática con todo el mundo, especialmente con los ancianos. Venía muy amargada por lo que veía, decía ‘nadie los cuida’”, relató.
“Siempre la recuerdan sonriendo, amable, transparente, honesta. Tenía todas las cualidades de una buena persona”.
“Yo nunca creí que le podía pasar eso, jamás lo pensé”.

Desde su experiencia, dejó un mensaje claro para otras familias.
“Es importante hablar, contar lo que está pasando. Nosotros no sabíamos nada”.
“El maltrato económico, el mal humor… nosotros no sabíamos nada. Nos enteramos después de que pasó todo”.
También advirtió sobre los momentos de mayor riesgo:
“Cuando una mujer toma la decisión de separarse, tiene que buscar un lugar seguro, público, donde alguien pueda intervenir”.
Más allá del juicio, la familia comenzó a vincularse con otros casos y a pensar en acciones colectivas.

Acompañando al papá y la mamá de Antonella Álvarez
“Estoy pensando en hacer algo, una sociedad, una ONG, algo para impulsar esto. Porque de los grupos siempre sale algo bueno”, adelantó.
En ese camino, relató encuentros con otras familias atravesadas por la violencia.
“Nosotros nos juntamos con Mónica, la mamá de Alfredo Marcenac. La mujer sabe mucho, ha tenido una terrible experiencia, pero ha aprendido mucho. Tiene una paz admirable”.
“Yo creo que podemos hacer algo entre todos y sacar algo bueno”, concluyó.
El juicio que comienza este miércoles no solo buscará establecer responsabilidades penales, sino también volver a interpelar a la sociedad sobre una problemática que sigue vigente. En ese marco, el acusado Javier Cerfoglio enfrenta cargos por homicidio cuádruplemente calificado —por ensañamiento, alevosía, violencia de género y el vínculo—, una figura que prevé la pena de prisión perpetua, tal como sostiene la querella.