
La actividad formó parte del proyecto “Leer para recordar, sembrar para no olvidar”, impulsado por docentes del Colegio Cavagnaro, el Colegio de Hermanas y el Colegio Capuccinos, con la participación también de estudiantes de la EPS Nº 2.
La jornada comenzó con una lectura a cargo de Gisela Morón, Alejandra Espíndola y Silvana Bonnat, las docentes que pusieron en palabras el sentido del encuentro:
“Hoy estamos acá, en este lugar, juntos, no por casualidad. Estamos acá porque hay cosas que como sociedad decidimos no olvidar”.
En ese marco, se recordó el contexto histórico del golpe de Estado y sus consecuencias.
“A partir de ese momento, muchas personas fueron perseguidas, censuradas y obligadas a callar”.
También se retomaron textos trabajados previamente en el aula para describir el clima de época:
“Hubo un tiempo en que el país se volvió un lugar donde había muchas órdenes… y muy poco espacio para hacerse escuchar”.
Y se hizo hincapié en el silencio impuesto:
“Había mucho silencio, pero no porque no hubiera cosas para decir, sino porque no se podía hablar”.
Las docentes también remarcaron el sentido de trabajar estos temas en la escuela:
“Algunas personas piensan que es mejor no hablar de las cosas tristes, pero nosotros creemos que recordar es una forma de cuidar el presente”.
Y agregaron:
“Volver a mirar lo que pasó nos ayuda a entender quiénes somos y a defender lo que tenemos hoy”.
Uno de los momentos más significativos fue el intercambio con familiares de personas desaparecidas.
Participaron integrantes de la agrupación H.I.J.O.S Necochea, entre ellos Manuel Ibáñez, Julieta Panebianco y Pía Ríos Armelin.
También estuvieron presentes jóvenes como Vera, Pacu, Evo, Josefina y Juan, nietos de desaparecidos y sobrevivientes, quienes compartieron sus experiencias atravesadas por la construcción de identidad y la memoria.

Durante la presentación, las docentes destacaron la importancia de esas voces:
“La memoria no se construye solamente con lo que leemos, sino también con las voces de quienes tienen historias para contar”.
Y agradecieron la presencia de los familiares:
“Escuchar sus voces es una forma de aprender, pero también de acompañar, de respetar y de sostener la memoria entre todos”.
IDENTIDAD Y BÚSQUEDA
Durante el encuentro también se abordaron temas vinculados a la identidad y a las consecuencias de la dictadura.
Se habló de las identidades reconstruidas y de aquellas que aún permanecen ocultas, en relación a la apropiación de bebés nacidos en cautiverio.
Se remarcó que todavía hoy hay personas que no conocen su verdadera identidad, y que aún queda por esclarecer qué ocurrió con muchos de esos niños y niñas.

En ese sentido, se destacó la importancia de seguir preguntando:
qué pasó, cómo pasó y dónde están los desaparecidos.
La jornada incluyó una ronda de diálogo en la que los estudiantes participaron activamente.

Entre las preguntas que surgieron, se destacaron:
¿Cómo era vivir con un familiar desaparecido?
¿Cuándo supieron la verdad?
¿Cómo fue su infancia?
¿Qué recuerdos tienen de ellos?
¿Cómo es vivir hoy con esa historia?
¿Cómo se construye la identidad cuando falta alguien?
¿Cómo hacen para seguir adelante con ese dolor?
¿Qué sienten al contar lo que les pasó?
El intercambio permitió acercar estas historias desde un lugar humano, generando empatía y reflexión.

Como cierre, los alumnos realizaron una siembra simbólica mediante “bombitas de semillas”, elaboradas con la participación de la EPS Nº 2.

Además, colocaron la imagen del pañuelo de Madres y Abuelas, símbolo de memoria y lucha, mientras que estudiantes de la EPS Nº 2 realizaron una pintada en el paseo.

La jornada despertó un fuerte interés entre estudiantes, que participaron con respeto, atención y compromiso.
A 50 años del golpe, la actividad dejó una idea clara:
la memoria no es solo pasado, sino una forma de construir identidad y sostener el presente..
