
Durante su exposición, Gavilán puso el foco en la necesidad de acompañar el crecimiento sostenido del puerto con obras estructurales, planificación y capacidad de ejecución.
“La infraestructura no estaba del todo preparada para tener muchos años de crecimiento”, afirmó, al referirse al aumento del movimiento portuario en los últimos años y al impacto que eso tuvo sobre accesos, sectores operativos y servicios internos.
Uno de los ejes centrales del mensaje de Gavilán fue la dinámica de trabajo del directorio, donde destacó la convivencia entre sectores públicos y privados y la construcción de consensos como base de la gestión.
“Nosotros tenemos un directorio que se conforma con objetivos en común”, explicó.
En esa línea, subrayó la diversidad de actores involucrados en la mesa de decisiones.
“Hay cámaras de servicios, agencias marítimas, exportadores, terminales… hay un sin fin de trabajadores en esta mesa”, sostuvo.
Y agregó:
“Los objetivos siempre son los mismos, son objetivos económicos”.
Para Gavilán, el desafío del directorio pasa por compatibilizar intereses y transformarlos en una hoja de ruta común.
“Uno tiene que entender los objetivos individuales y empezar a encontrar los objetivos en común”, señaló.
Uno de los puntos principales fue la obra sobre la avenida Almirante Brown, un acceso clave para el tránsito pesado vinculado a la actividad portuaria y largamente reclamado por la comunidad y los sectores logísticos.
Gavilán explicó que el crecimiento del puerto, que pasó de mover alrededor de 7 millones a 9 millones de toneladas, terminó impactando directamente sobre la infraestructura vial.
“No es gratuito sacar 9 millones de toneladas”, afirmó.
En ese marco, remarcó que el objetivo no es una intervención aislada, sino una obra que tenga continuidad en el tiempo.
“La lógica es que la reparación de la Almirante Brown trascienda las personas y los mandatos”, sostuvo.
Y agregó:
“Es la única manera de poder dar una respuesta real a la sociedad”.
Gavilán también detalló una serie de obras internas que no tienen el mismo nivel de visibilidad pública que Almirante Brown, pero que resultan centrales para la operatividad diaria del puerto.
Entre ellas mencionó:
“Son obras que no se ven, pero que son fundamentales para que el puerto funcione”, explicó.
En ese sentido, insistió en que el crecimiento exportador necesita infraestructura que lo sostenga.
“Si la idea es ir por más, tenemos que ir por un plan de infraestructura que lo avale”, afirmó.

Otro de los ejes de su exposición fue el rol de la Provincia en la orientación de la gestión y la ejecución de obras.
“La agenda que tenemos con el mandato de la Provincia es empezar a hacer las cosas”, sostuvo.
En ese contexto, remarcó la importancia de que las decisiones aprobadas efectivamente se ejecuten, no solo para resolver problemas concretos, sino también para fortalecer la dinámica interna del directorio.
“Cuando se aprueba algo y uno lo ejecuta, empieza a sentirse práctico”, explicó.
Y añadió:
“Cuando ejecutás lo que se aprueba, sos creíble para el directorio”.
Gavilán también abordó la problemática de la erosión costera en Quequén, vinculada al crecimiento de la infraestructura portuaria y a la modificación de las corrientes marinas.
Explicó que el Consorcio aprobó la contratación de un estudio de prefactibilidad para determinar el origen del desplazamiento de arena, su acumulación y las posibles soluciones técnicas.
“No queremos vender espejitos de colores”, afirmó.
El funcionario aclaró que no se trata de anunciar una obra inmediata, sino de dar un primer paso serio para evaluar alternativas duraderas.
Según explicó, el estudio permitirá determinar de dónde sale la arena, dónde se deposita y cuál sería la mejor forma de devolverla a su cauce natural, además de analizar la posibilidad de una intervención sobre la zona de “Pinocho”.
Durante la conferencia ante la pregunta de un periodista, Gavilán también se refirió al complejo Manumar , al que presentó como un ejemplo de inversión privada con potencial impacto en el desarrollo portuario y productivo.
Explicó que el proyecto contempla la construcción de un nuevo muelle, la llegada de una empresa pesquera, un depósito y la posibilidad de exportar desde la terminal.
En ese marco, destacó que el directorio aprobó la iniciativa entendiendo que puede generar divisas y trabajo en un contexto económico complejo.
“Es una obra que, si se totaliza, genera mucho empleo. En un contexto tan difícil, generar algo de eso es importantísimo para la sociedad”, sostuvo.
Al mismo tiempo, aclaró que la continuidad del proyecto dependerá del cumplimiento de las condiciones establecidas.
“La empresa tiene que cumplir el contrato, sino cumple se cae”, afirmó.
Gavilán también se refirió a uno de los límites estructurales del sistema portuario argentino: el transporte.
“En realidad, el problema de la Argentina es el transporte”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que la falta de conectividad ferroviaria hacia Quequén condiciona la competitividad logística y obliga a completar cargas en otros puertos.
“Podría salir completo el Quequén si tuviésemos tren. Pero no lo tenemos”, señaló.
Y agregó que en el contexto actual muchos buques salen con media carga y completan luego en el puerto.
Pese a eso, remarcó que la terminal está en condiciones de recibir más movimiento y crecer en volumen exportador si cuenta con la infraestructura necesaria.
“La agenda es dotar de estructura portuaria para poder exportar más, 12 o 15 millones de toneladas”, afirmó.
Finalmente, Gavilán insistió en que el crecimiento del puerto no puede sostenerse solo con buenos niveles de actividad, sino con planificación, obras y coordinación institucional.
“Si el puerto no funciona y no está preparado para lo que viene, nunca va a poder avanzar”, concluyó.