
El problema se encuentra en la esquina de 511 y 520, donde un deterioro de la calle con el paso del tiempo se transformó en un cráter que hoy es una profunda zanja, generando serias complicaciones para la circulación y para el ingreso de los vecinos a sus viviendas.
Este mediodía, una camioneta 4x4 quedó encajada en el sector, reavivando el reclamo y la preocupación de los frentistas.
“Hace más de tres años que reclamamos. La calle cada vez está peor y hoy ni siquiera podemos entrar o salir con los vehículos de nuestras casas”, expresó un vecino que se comunicó con NdeN.

En aquella oportunidad, fueron los propios vecinos quienes ayudaron a liberar el vehículo. Posteriormente, la vecina afectada realizó reclamos al municipio por los daños sufridos, pero según indicaron, nunca obtuvo respuestas ni reparación.
“Esa vecina reclamó por los daños y el municipio nunca se hizo cargo. Pasaron tres años y seguimos igual o peor”, señalaron.
Según explicaron los frentistas, si bien en algunos momentos se realizaron trabajos con maquinaria vial, estos fueron parciales y no resolvieron el problema estructural. Los vecinos sostienen que la zona requiere una obra de mayor envergadura, incluso con trabajos pluviales, debido al escurrimiento del agua en épocas de lluvia.
“El problema es cómo corre el agua cuando llueve. Las calles tienen distintas alturas y cada lluvia agranda la zanja”, indicaron.
De acuerdo a los testimonios, el delegado municipal de Quequén, Mario Wilgenhoff, les habría manifestado en reiteradas oportunidades que la delegación no cuenta con maquinaria ni recursos suficientes para realizar la obra.
“Siempre nos dicen que no tienen máquinas o que no cuentan con recursos. Pero el problema sigue y cada vez es más peligroso”, señalaron.
Los vecinos también indicaron que en la zona ya se registraron múltiples incidentes: vehículos dañados, camiones encajados y accidentes de motociclistas.
“Siempre dicen que van a hacer y nunca hacen nada”, expresó otro frentista.
El malestar también apunta a la falta de soluciones a lo largo de los años. Los vecinos remarcan que el reclamo lleva al menos tres años y que el intendente Arturo Rojas asumió en diciembre de 2019, por lo que la problemática se arrastra durante gran parte de su gestión.
Además anticipandose a la respuesta municipal, señalaron que entre 2019 y 2023 hubo financiamiento de obra pública desde Nación y Provincia, por lo que consideran que la falta de recursos no puede ser la única explicación.
“Ahora dicen que no hay fondos nacionales, pero este problema viene de hace años y nunca se resolvió”, sostuvieron.
Mientras tanto, el deterioro continúa avanzando. Según indicaron, la profundidad de las zanjas laterales es tal que algunos vecinos ya tienen dificultades para ingresar con sus vehículos a sus viviendas.

“El problema se agrava con cada lluvia. Hace tres años que reclamamos y seguimos esperando”, concluyeron.