jueves 24 de septiembre de 2026 - Edición Nº3644

Política | 23 sep 2026

Futuro del transporte público

Colectivos en Necochea: se viene una nueva prórroga y el tercer pliego tendrá cambios de fondo

Tras dos licitaciones desiertas, se analiza una extensión corta del servicio mientras se redefinen recorridos, costos y condiciones del nuevo llamado.


El futuro del transporte público de Necochea y Quequén entró en una etapa decisiva. Después de dos llamados a licitación que quedaron desiertos y con la actual prórroga próxima a vencer, una nueva extensión del servicio aparece como el paso inmediato mientras se termina de reformular el pliego para un tercer llamado.

Según pudo saber NdeN a través de fuentes vinculadas al sistema de transporte, una prórroga cercana a los 60 días es uno de los escenarios que hoy se analizan. La intención sería utilizar ese plazo como un puente para cerrar las definiciones pendientes y avanzar con una nueva convocatoria, en lugar de extender durante varios meses la situación actual.

La otra novedad de fondo es que el tercer llamado podrá ser diferente. Tras dos procesos sin oferentes, ahora existe margen para revisar condiciones y construir un esquema que resulte más atractivo para las empresas que posteriormente manifestaron interés en prestar el servicio.

Una prórroga corta para llegar al tercer llamado

La actual continuidad del servicio está sostenida mediante una prórroga que vence el 2 de octubre.

Frente a ese escenario, fuentes consultadas por NdeN señalaron que una extensión de alrededor de 60 días podría ser suficiente si las decisiones políticas y técnicas se aceleran.

Durante ese período habría que terminar de definir los recorridos, elaborar la nueva planimetría, acordar las modificaciones del pliego, cumplir con las instancias administrativas necesarias y abrir formalmente el tercer llamado.

No existe todavía una prórroga por ese plazo formalmente aprobada. Es uno de los escenarios que se encuentran bajo análisis.

La diferencia es importante: la prórroga serviría únicamente para garantizar la continuidad inmediata del servicio. El tercer pliego, en cambio, deberá definir cómo funcionará el transporte durante la futura concesión.

El tercer llamado podrá cambiar condiciones

Los dos primeros llamados terminaron sin oferentes. Ninguna empresa decidió presentarse bajo las condiciones establecidas en esas instancias.

Después de esos resultados comenzaron los contactos con compañías que mostraron interés en analizar la prestación si se modificaban determinadas condiciones.

Según pudo reconstruir NdeN, el tercer llamado permitirá revisar aspectos del esquema anterior y allí aparece uno de los debates más importantes: los recorridos.

Antes de elaborar la planimetría definitiva habrá que resolver qué trayectos deberán mantenerse, cuáles podrían modificarse y cuántos kilómetros tendrá finalmente cada línea.

No es una discusión menor. Cada cambio en el recorrido modifica la cantidad de kilómetros diarios, las vueltas que realiza una unidad, el consumo de combustible, el mantenimiento y, finalmente, el costo del servicio.

Las calles de tierra se convirtieron en un punto central

Uno de los problemas que más se repitió en las conversaciones con empresas interesadas fue la cantidad de kilómetros que los colectivos realizan sobre calles de tierra.

Ese tipo de recorrido aumenta el desgaste de las unidades y los costos de mantenimiento, una particularidad que ya fue planteada durante las reuniones mantenidas con firmas interesadas en el futuro servicio.

Pero modificar esos trayectos tiene una contracara social.

Reducir la circulación por calles de tierra podría mejorar la ecuación económica, pero también significaría que vecinos de determinados barrios tengan que caminar más cuadras para acceder a una parada.

Ahí aparece uno de los dilemas más importantes del nuevo pliego: cómo lograr un servicio económicamente sostenible sin retirar cobertura de sectores que dependen diariamente del colectivo.

¿Hasta dónde se pueden modificar los recorridos?

En ámbitos vinculados al sistema reconocen que esta discusión deberá resolverse antes de cerrar el nuevo mapa del transporte.

El objetivo no sería simplemente recortar kilómetros, sino determinar qué nivel de cobertura puede sostenerse con una ecuación que resulte viable para un futuro concesionario.

Por ahora no existe una decisión de eliminar líneas ni de retirar el servicio de determinados barrios.

La discusión pasa por encontrar un equilibrio entre frecuencias, cantidad de kilómetros, accesibilidad para los usuarios y costos operativos.

Y ese acuerdo será determinante: recién cuando se definan los recorridos podrá calcularse con precisión la dimensión del sistema que se ofrecerá nuevamente a las empresas.

Costa Bonita y Las Grutas, dentro del debate

Los recorridos de mayor extensión o complejidad también aparecen entre los puntos a resolver.

Según pudo saber NdeN, una de las alternativas que se analiza es diferenciar entre líneas centrales de cumplimiento obligatorio y otros servicios que puedan otorgar puntaje adicional a las empresas dispuestas a asumirlos.

Dentro de esa discusión aparecen los recorridos hacia Costa Bonita y Las Grutas.

La idea permitiría intentar preservar servicios de mayor costo operativo sin convertirlos necesariamente en una exigencia que vuelva inviable todo el proceso.

Por el momento, se trata de una alternativa en análisis y no de una definición incorporada al futuro pliego.

La flota también tendrá condiciones

La reformulación tampoco implicaría flexibilizar todos los requisitos.

Fuentes vinculadas al proceso señalaron que el nuevo pliego podría revisar algunas exigencias sobre la flota, pero mantendría un límite de antigüedad para las unidades. La idea es hacer más atractiva la licitación sin resignar una mejora mínima en la calidad de los colectivos.

El interés apareció después de las licitaciones desiertas

Otro punto importante es ordenar la secuencia de lo ocurrido.

Vía Rosario, Panamericana y Monte Baldo no participaron como oferentes de los dos llamados anteriores. Esos procesos quedaron desiertos porque ninguna empresa presentó propuesta.

Fue después cuando comenzaron a aparecer manifestaciones de interés ante la posibilidad de un nuevo pliego con otras condiciones.

La prestataria local también expresó que podría evaluar su continuidad si se avanzara con un esquema diferente.

Esos contactos permitieron conocer qué aspectos consideran problemáticos las empresas y qué condiciones podrían acercarlas a una futura licitación.

El verdadero examen llegará con el tercer llamado: será entonces cuando esas manifestaciones de interés deberán convertirse, o no, en ofertas formales.

El costo del servicio atraviesa toda la discusión

Detrás de los recorridos, las calles de tierra y las características de la flota aparece un mismo problema: la sustentabilidad económica.

Fuentes vinculadas al sistema consultadas por NdeN reconocen que existe una brecha importante entre el costo que implicaría sostener un servicio con amplia cobertura y mejores unidades y los recursos disponibles para financiarlo.

Salarios, combustible, mantenimiento, kilómetros recorridos, renovación de vehículos y subsidios forman parte de una ecuación cada vez más compleja.

El incremento del boleto tampoco resolvió por sí solo ese problema. Desde el 15 de septiembre, la tarifa plana cuesta $1.900, el boleto obrero $1.520 y la tarifa social $1.002,95.

Por eso, el nuevo pliego deberá intentar responder una pregunta más profunda que quién prestará el servicio: qué sistema puede financiar realmente Necochea sin trasladar todo el costo al pasajero ni reducir de manera excesiva la cobertura territorial.

Dos meses que pueden resultar decisivos

El escenario de una prórroga corta pone presión sobre los tiempos.

Si finalmente se avanza con una extensión cercana a los 60 días, ese período deberá utilizarse para resolver buena parte de las cuestiones que todavía permanecen abiertas: recorridos, kilómetros, planimetría, características de la flota, cobertura barrial y condiciones económicas.

Después de dos llamados sin oferentes, repetir exactamente el mismo esquema ya no aparece como una alternativa.

El tercer intento tendrá que incorporar parte de lo aprendido durante esos fracasos y de las conversaciones posteriores con empresas interesadas.

La discusión que se abre ahora es, en definitiva, mucho más amplia que una nueva licitación: Necochea y Quequén deberán definir qué transporte público pueden sostener y qué nivel de servicio pretenden garantizar durante los próximos años.

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