domingo 29 de marzo de 2020 - Edición Nº1274

Sociedad | 20 ene 2020

¿Otro caso de discriminación?

Denuncian racismo en playas necochenses: “Esto no es Uganda, te tenés que ir”

Ocurrió días atrás en las costas locales. Uno de los testigos asegura que “dos policías, dos inspectores de tránsito de la Municipalidad de Necochea y dos personas particulares perseguían y matoneaban a un vendedor africano que caminaba por la orilla con una pila de gorros en su cabeza”.


Un nuevo escándalo amenaza con empañar la temporada local luego de la agresión a una pareja trans en el bar “Don Ramón”. En esta oportunidad, la denuncia apunta a la discriminación contra trabajadores de la comunidad senegalesa que se encuentran vendiendo artesanías y productos en las playas locales.

Lo ocurrido fue retratado por Fabián Cristóbal, un vecino que reconstruyó en las redes sociales lo sucedido. “Observé cómo dos policías, dos inspectores de tránsito de la Municipalidad de Necochea y dos personas particulares perseguían y matoneaban a un vendedor africano que caminaba por la orilla con una pila de gorros en su cabeza. Al acercarme escucho a uno de los policías que entre empujones y agarrando el brazo del vendedor le repetía con bronca: `esto no es Uganda, te tenés que ir`”, comentó el joven a través de su cuenta en Facebook.

Tras lo sucedido, el joven necochense preguntó “qué pasaba” y el policía le respondió “que no me meta, que el hombre les faltaba el respeto”.

“Le respondo que veo todo lo contrario. Si eso no es una falta de respeto no sé qué es, me refiero al no permitir su derecho a trabajar para sobrevivir aunque sea extranjero, someterlo físicamente cuando vender gorros no significa peligro para otras personas, y ni hablar la expresión racista de “acá no es como en Uganda” despreciando su origen étnico o nacional”, replicó Fabián.

Un planteo de este tipo seguramente genere la respuesta de las autoridades municipales a cargo de dicho operativo, así como un descargo de la policía que intervino en el conflicto. Se desconoce la procedencia de la gente que intervinó sin identificación alguna.

La carta completa:

Nunca escribí una publicación de este tipo pero lo que pasó esta tarde mientras jugábamos en la playa con mi nene en la orilla del balneario Via Mare merece que se denuncie públicamente y estemos atentos para que no suceda más.

Observé cómo dos policías, dos inspectores de tránsito de la Municipalidad de Necochea y dos personas particulares perseguían y matoneaban a un vendedor africano que caminaba por la orilla con una pila de gorros en su cabeza. Al acercarme escucho a uno de los policías que entre empujones y agarrando el brazo del vendedor le repetía con bronca: “esto no es Uganda, te tenés que ir”. Al preguntar qué pasaba el policía me dice que no me meta, que el hombre les faltaba el respeto y le respondo que veo todo lo contrario. Si eso no es una falta de respeto no sé qué es, me refiero al no permitir su derecho a trabajar para sobrevivir aunque sea extranjero, someterlo físicamente cuando vender gorros no significa peligro para otras personas, y ni hablar la expresión racista de “acá no es como en Uganda” despreciando su origen étnico o nacional.

El africano, seguramente acostumbrado a estas situaciones, iba de un lado a otro para escaparse de ellos.

Una de las personas que iban con esta banda me dice que no quiere pagarles el canon que se supone debe darles y aclara que él es “el dueño”. No sabía que se había vendido pero consideré que no era una persona con tanto dinero como para comprar toda esta playa, “¿no será el concesionario?” le pregunto y respondió que sí que tenía la concesión de la venta ambulante en la playa y los vendedores no quieren pagarle ese canon diario.

Se fue sumando gente a observar la apretada al pobre inmigrante que quiere vender unos gorros, que es su forma de sobrevivir, mientras intentaba seguir trabajando pero la marca personal de 4 integrantes de fuerzas públicas y los concesionarios era muy eficaz, tanto que en uno de esos empujones le vuelcan la pila de gorros que cae a la arena mojada, lo que generó el fastidio de muchas personas que ya comenzaban a increpar a esto que se comportaba como una patota. Veraneantes y locales les gritaban que malgastaban su esfuerzo cuando hay otras prioridades de seguridad y otras prioridades en el tránsito, como la falta de control de vehículos en la arena.

Ante el episodio ridículo que protagonizaban los funcionarios se respaldaban en que responden a órdenes de la Municipalidad, pero quedaron rodeados de un montón de reclamos y disgustos, que por suerte le permitió al africano irse, sabiendo que si no esta noche hubiera dormido en la comisaría y perdido su mercadería por supuesto.

Creo que hay que revisar y rechazar la concesión a privados de la venta ambulante, cuyos trabajadores históricamente eran independientes, esta privatización les impone un patrón y una relación laboral ilegal y precaria de extensísimas jornadas a rayo de sol por una miseria.
La playa es un espacio público para el disfrute y el descanso, y también es un lugar para muchas personas que necesitan con la mayor dignidad posible trabajar con respeto por un dinero para sobrevivir.

Les invito a comprometerse para evitar el atropello de estas patotas de carácter mafioso y racista, al servicio de empresarios que dicen ser dueños de la playa, del que evidentemente la bonaerense es cómplice y la Municipalidad de Necochea responsable.

https://www.facebook.com/fabian.cristobal.5099/posts/619600968839820

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