lunes 18 de enero de 2021 - Edición Nº1569

Política | 24 nov 2020

Roberto Porfidio: el necochense asesinado en la Masacre de Calle 30

Un día como hoy de 1976, en La Plata, más de 200 policías y militares, con bombas, ametralladoras y tanques realizaron un operativo en una casa operativa de Montoneros, donde asesinaron a cinco militantes y secuestraron a la bebé Clara Anahí.  Allí había un necochense, que había sido papá hacía 10 meses de Cecilia, quien contó su historia a NdeN. 


En las cientos de trágicas y cruentas historias que dejó el genocidio vivido en nuestro país en la década del 70', entre secuestros, torturas, asesinatos, violaciones y apropiación de bebés, hubo un hecho que resaltó por el despliegue, y por la lucha que prosiguió en las siguientes décadas: el operativo de fuerzas militares y policiales en una casa de La Plata. 

Daniel Mariani, Diana Teruggi y la hija del matrimonio Clara Anahí Mariani, vivían en calle 30 entre 55 y 56. Ambos eran militares de Montoneros y llevaban adelante, junto a otros compañeros, una «casa operativa» de la organización. En el fondo, tras una falsa pared, tenían una imprenta clandestina donde se imprimía la revista “Evita Montonera”, una de las herramientas de difusión más importantes de Montoneros, ya que servía para difundir ideas, directivas, formar compañeros y hacer propaganda. 

Pasado el mediodía del miércoles 24 de noviembre de 1976 desembarcó en la casa un inmenso operativo del Ejercito y la policía bonaerense, al mando de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz. Quienes estaban dentro de la casa en aquel momento tomaron la decisión de resistir el ataque militar a pesar de la enorme desigualdad de fuerzas. Años después se supo que los militantes revolucionarios decidían dar su vida en la lucha, para no caer prisioneros y ser torturados hasta la posibilidad de denunciar a los propios compañeros… en algunos casos incluso ingerían una píldora de cianuro.

Después de cinco horas de resistir el ataque, en el cual los uniformados utilizaron ametralladoras, morteros, bombas de fósforo, tanques y helicópteros, teniendo cercada la casa a 4 cuadras alrededor, finalmente fueron asesinados allí la propia Diana Teruggi (en ese momento su pareja Daniel no estaba en la casa), también Alberto Oscar Bossio, Daniel Mendiburu Elicabe, Juan Carlos Peiris y Roberto César Porfidio. Esa tarde finalmente fue secuestrada la beba Clara Anahí, de la que aun no se ha podido recuperar su identidad. 


Roberto Porfidio

Tal como historizamos desde este portal en una nota sobre la desaparición de Beatriz «Negrita» Quiroga, Roberto, asesinado aquella tarde en la casa de Calle 30, era necochense. Había nacido el 3 de febrero de 1944 y su padre manejaba una Funeraria local, que luego quedaría a cargo de su otro hijo, Omar Porfidio (también fallecido). Cursó en el Colegio Nacional, donde ya comenzó a tener una pasión por la literatura. 

Así fue que al finalizar la secundaria viajó a La Plata para estudiar el Profesorado en Letras, en la Facultad de Humanidades, UNLP. En la ciudad de las diagonales trabajó de boletero, comenzó a acercarse a las ideas de la izquierda en la década del 60´; luego se recibió, comenzó a ser Profesor de Letras, también en Económicas y fue elegido dirigente del gremio que nuclea a los trabajadores de la Universidad: ATULP. 

En una casa donde 4 mujeres compartían el alquiler, donde algunas de ellas también estudiaban letras y otras también tenían su militancia, a través de una compañera de estudio, Roberto conoció a Beatriz. Ella ya era referente de Montoneros y un tiempo después, él también se sumaría a las filas del peronismo revolucionario. 

Previamente a la dictadura la pareja siguió apostando a la construcción de la organización politico/militar Montoneros y empezó a formar parte de importantes espacios de conducción. En Septiembre de 1974  la organización ya había pasado a la clandestinidad en el país.  En todo ese contexto y ya formando parte de la confección de la prensa “Evita Montonera”, Roberto y “La Negrita” Quiroga son papás: Cecilia Porfidio nace el 5 de febrero de 1976.  

Cecilia pudo haber sido Clara Anahí

Durante las épocas más feroces del genocidio, y a medida que aumentaban la persecución de las fuerzas militares y paramilitares, la joven militancia peronista y de las organizaciones de izquierda, generaban importantes métodos de seguridad a la hora de moverse, de tener reuniones y, sobretodo, de cuidar a sus hijos. 

Cecilia, la hija de Roberto y Beatriz, vive en La Plata actualmente. Contó a NdeN cómo fue que días después del ataque en Calle 30 fue llevada a una institución pública y meses después su familia materna pudo acogerla en Mar de Ajo, donde pasó su adolescencia. 

“De más grande empecé a enterarme de lo que había ocurrido con mis padres”, resalta respecto a cierto silencio y tabues que se vivió en los 80´ en todo el país. Entre muchas anécdotas, una de las más llamativas, Cecilia la contó a este portal. Para graficar la situación es interesante entender la cronología: en febrero del 76 nació Cecilia, el 20 de Octubre cae secuestrada su mamá Beatriz y 35 días después Porfidio es asesinado junto a sus compañeros en la masacre platense.  

“A mi me llevaban a la casa de Calle 30 cada tanto para que me vea mi papá, yo tenía meses”, introduce y aclara que cuando eso sucedía, a la beba Clara Anahí se la llevaban “para que no haya sospechas de que había más que un bebé”. Sin embargo, según le contaron a Cecilia, aquel día miércoles 24 de noviembre, en el que finalmente se dio el operativo que destruyó dicha casa a bombazos y asesinó a 5 personas, era un día que le tocaba ir de visita a Cecilia: “El compañero encargado de llevarme, vio que había movimientos raros y no me llevó ese día”, expresó.

"Era una decisión de ellos que los hijos estuviéramos con los compañeros, para cuidarnos, mi familia no vivía acá", los Porfidio en Necochea y los Quiroga en Mar de Ajó”, explica Cecilia, tras muchos años de pensar y repensar esta situación. “Habia todo un operativo para el cuidado de los nenes, una serie de salvaguardas que se tomaban”, explica.

Como se mencionó, la casa era del matrimonio Daniel Mariani, Diana Teruggi, ella fue asesinada durante esa tarde y él fue secuestrado meses después en La Plata. De la nena no se supo nunca más nada. Sin embargo, quien reconstruyó la historia y buscó todo el resto de su vida a su nieta fue Chicha Mariani, madre de Daniel, reconocida abuela de Plaza de Mayo, fallecida en 2018. A la casa le mantuvieron la fachada con las paredes llenas de agujeros de balas y bombas, donde se puede ir a visitar como "espacio de memoria": También es conocido el libro "La casa de los conejos" de Laura Alcoba que cuenta desde la mirada de una nena de siete años la historia de clandestinidad, militancia y miedo. 

“Chicha sabía toda esta historia… ella fue espectacular conmigo”, agrega Cecilia. Gracias al encuentro en La Plata con esta señora, la hija de Roberto y Beatriz pudo conocer cuestiones sobre sus padres y sobre lo ocurrido en Calle 30. 


Escritos que también fueron secuestrados

Marcelo Molina es un profesor de historia jubilado y un historiador. Vive en La plata y trabajó más de 30 años en la facultad de Arquitectura, relacionando ambas ciencias. Previamente militó también en la Columna Sur de Montoneros. “No lo conocí a Roberto, pero otros compañeros me contaron que él podría haber sido un gran escritor y de hecho lo era… todas las cosas que había escrito, como cuentos, no había podido publicar nada por la situación del momento”, describió Molina a NdeN. 

“Todo se perdió, los militares se robaron todo cuando allanaban las casas, y desapareció como tantas otras cosas de los compañeros. Era un gran escritor y por eso estaba en la secretaría de Prensa de la columna sur de Montoneros y muchas de las cosas que se publicaban en la Evita Montonera, tenían la pluma de él”, aseguró. “Además dicen que era un hombre muy simpático, educado y refinado. Una persona culta y dispuesta a todo, como fue su fin, por las ideas que tenía y que llevaba adelante”, agregó el historiador. 

“Pensá toda la entereza que tenía, de haber perdido a su compañera hacía poco... era algo que pasaba con los compañeros, de que tenían la idea consolidada: la de pelear a la dictadura en lo inmediato y con un proyecto político a largo plazo: la construcción del socialismo”, finalizó. 

No te metás

Finalmente Cecilia creció en Mar de Ajó, luego se fue a vivir a La Plata donde su identidad cobró otro sentido, al empezar a conocer quiénes eran sus papás, porqué militaban, y cuál era el contexto. 

“La Familia de Mar de Ajó fue la contenedora... era un tema tabú en la familia durante muchos años, en el pueblo no se hablaba... me entero bien de todo ya a los 20 años, fue bastante novedoso”, intenta explicar. “Un poco pude reconstruir gracias a mi Tia, en Necochea, donde hablamos del tema con mis primos también”, mencionó a los hijos de Omar Porfidio. 

“En los pueblos, durante la dictadura, no se hablaba, hasta que no empezó a salir a la luz, en los homenajes, en democracia... también estaba mal visto, está siempre el doble discurso y la teoría de los dos demonios...incluso era algo vergonzoso”, se larga a explicar Cecilia: “Al principio, cuando me enteré, me agarró como un enojo, pero después uno empieza a leer más, a conocer los aspectos históricos, era algo que tenía que ver con el contexto, uno entiende que en América Latina estaban ocurriendo ideales similares, y creían que era posible”, finalizó. 

Cecilia en la Casa "Mariani - Teruggi". Foto: Gabriela Arreseygor

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