
El foco principal de la emergencia fue un incendio forestal provocado por la caída de un poste de luz cerca del cementerio, que rápidamente se extendió, devorando más de 125 hectáreas de cultivos de cebada. Aunque los bomberos lograron extinguir las llamas, las pérdidas fueron significativas.
Simultáneamente, los vientos huracanados arrancaron techos de viviendas y derribaron postes y árboles en varias zonas de la localidad. La respuesta inmediata de los servicios de emergencia y la colaboración de los vecinos fueron fundamentales para minimizar los daños y evitar tragedias mayores.
Más allá de las hectáreas de cultivo afectadas, rollos de alfalfa y silobolsas dañadas, la solidaridad comunitaria se hace evidente en la fase de recuperación.