jueves 11 de agosto de 2022 - Edición Nº2139

Arte y Cultura | 28 jul 2022

Empieza el ritual

En una gira por todo el país, llega a Necochea "Las Pastillas del Abuelo"

El grupo liderado por Pity Fernández cumple 20 años de rock nacional, creciendo por abajo, junto a algunos hits pero manteniendo su estirpe arrabalera y poeta. Será el domingo 7 de agosto en el Cine París.


Las Pastillas del Abuelo, el grupo comandado por Pity Fernández desembarcará en Necochea la próxima semana en el marco del festejo de sus 20 años como banda del rock nacional, y en la previa a su recital en el Luna Park en Septiembre. 

El grupo que tiene a Fernandez como letrista y vocalista, también incluye a Alejandro Mondelo al Teclado, Santiago Bogisich  en Bajo, Bochi Bozzalla en la viola, Fernando Vecchio en la otra guitarra. En batería Juan Comas y en saxo Joel Barbeito.

Como no podía ser de otra manera, la tremenda gira por todo el país los traerá a Necochea una noche de domingo. Será el próximo 7 de agosto en el Cine Teatro Paris con una nueva producción de Lobo. 

 

En la nota publicada por el periodista Fernando Vigo en el portal de Todo Noticias, se hace un exhausto informe sobre los orígenes e historia de la banda, que podés leer a continuación. 

 

El colegio Mariano Acosta

La primera parada en el colegio Mariano Acosta, donde Piti y Ale se conocieron y empezaron a tocar juntos; Bochi y Fer Vecchio estudiaban en colegios linderos y, aunque todavía no se conocían, curtían la misma zona. En la puerta de la escuela, Piti cuenta mil anécdotas sobre su grupo de amigos (La 20) y el bardo que hacían hora tras hora. Repasa sus primeras peleas callejeras, jugar al truco por guita y el despertar musical.

Piti: El Mariano Acosta es el comienzo de todo, nuestra segunda casa en la niñez. Salíamos de casa y nos quedábamos acá en la calle. Con 14, 15 años ya ensayábamos juntos. Sumo ya estaba en mi vida, mucho Sabina por las letras, Aerosmith en los asaltos. Nuestros amigos eran fanáticos de los Redondos y nosotros sonábamos mal. Ellos venían a enfiestarse ellos, nos hacían canciones bardeándonos; cuando tocábamos un lento, se iban. Era un bardo encantador.

Ale: Tengo el recuerdo de juntarnos en el Parque Rivadavia y que ahí ya florecieron varias canciones. Teníamos grupos de amigos diferentes que se pasaban nuestros cassettes.

Piti: Había algo también con los grandes. Yo tocaba “La Chakarera” y los amigos de mi viejo se quedaban de cara. Ahí me di cuenta de que si los viejos se asombraban, había contenido.

Bochi: Yo curtía mucho esta zona sin saber que ellos estaban acá. A principios del 2000, empezamos a estudiar en el SADEM y ahí conocí a Piti. El 31 de mayo del 2002 es la fecha en La Colorada que voy a ver a una banda, sin saber que mi compañero de la escuela de música era el cantante de esa banda. Yo conocía al bajista y los escuché, me gustó y, como no tenía un proyecto fijo, me sumé.

 
 

La Escuela de Música SADEM

A pocas cuadras del colegio está el SADEM, el lugar que sirvió como refugio post secundario para estudiar música. En esos pasillos, se empezó a cruzar la historia. Tras consolidarse como banda, el bar con escenario de la escuela de música fue el lugar en el que dieron sus primeros pasos, acompañados por “La 20″ (”delincuentes”, les dice Piti) que convirtieron esos shows en fiestas interminables que recuerdan hasta hoy.

Piti: Siempre desconfiaba de que fuera a venir gente. Veía el colectivo 7 y caía toda la 20 a hacer desmadres. Se daban cosas increíbles que hoy son impensables.

Santi: Eran la barra brava, entraban en el segundo tema.

Bochi: Pensábamos que nos boicoteaban pero a la gente le atraía.

Santi: Acá arrancamos una autogestión de darle para adelante, hacíamos de todo, desde lo comercial hasta hacernos cargo de la barra.

Ale: Toda la plata que se ganaba se reinvertía, se compraban equipos.

Bochi: Reinvertíamos para poder tocar sin tener que pagar. Con Cromañon nos dimos cuenta de la locura en la que trabajábamos y tuvimos que cambiar.

Piti: Hay recuerdos que parece que fueron antes de ayer y otros que te hacen sentir el paso del tiempo. La barra y los pisos me hacen sentir que tocamos ayer.

Bochi: No estaríamos tocando hoy juntos si no hubiese sido por el SADEM.

 
 

“El Sensei”, el primer hit viral

El primer lustro de la década del 2000 estuvo marcada por un hit marihuanero que llegó a sonar en los boliches. “El Sensei” es un amigo de Piti y Ale -”fue elegido mejor compañero seis años”, confía el cantante- al que le dedicaron una canción en sus orígenes. El tema no integró los discos de la banda pero el demo se diseminó por el Ares (un programa de descarga de música) y se volvió un hit viral, incluso antes de que el término existiera.

“El Sensei” se despega de la lírica y el humor musical característico de la banda pero fue tal su repercusión, que Las Pastillas se terminaron de hacer conocidos por ese éxito. Poco tiempo después, cuando ya llenaban teatros por toda Capital, decidieron que dejara de sonar para no quedar encasillados.

Bochi: Dejamos de tocarlo porque no queríamos hacer siete shows por noche solo tocando “El Sensei” y terminar todos quemados en seis meses. Por decisiones así, ahora estamos 20 años después acá. Cuando salió, nos venían a ver pocos y eran todos universitarios; Cuando empezaron a llegar pibes de 13, 14 años, que entienden todo pero que no estaba bueno que lo único que le cantáramos fuera eso.

Piti: Una cosa era decirle a un amigo ‘fumemos uno’ y otra cosa era con los chicos; Y además era armar una lista donde hablábamos de “Oscarcito”, de todo mal en el país y cerrar con “El Sensei” no daba. Fue un poco pedirle a la gente que escuche otras canciones, que había otra cosa.

Santi: La canción tomó un camino paralelo que, para algunos, eramos la banda de “El Sensei” y sonaba en boliches, algo alejado de nuestra historia.

Bochi: Eramos pendejos y se nos podría haber volado la trucha, pero siempre tuvimos gente al lado que nos aconsejó bien.

Piti: El tema económico no nos importaba.

 
 

El Luna Park

El SADEM, obviamente, les quedo chico y tras la edicion de por colectora, su primer disco, su leyenda empezo a recorrer las calles. En 2006 agotan funciones en el Teatro de Flores y en el de Colegiales ya con sus primeros discos editados. El 2007 los encontró masificando su propuesta hacia todo el país y tras siete fechas agotadas en los Teatros, llego el gran desafio de llenar el Luna Park a principios de 2008.

Bochi: Llegamos sin darnos cuenta. ¿Tocamos en el Luna Park? ¡Vamos!

Santi: Tengo el recuerdo de querer compartir la fecha con mil invitados; Era imposible que saliera bien.

Piti: 36 temas, 27 invitados. O estábamos cagados y no podíamos solos o el espíritu siempre fue invitar gente.

Ale: Queríamos que viniera todo el mundo a festejar con nosotros el recorrido hasta ese momento.

Piti: Era una sensación de lejanía que después fue cubriendo el oficio; Al principio nos agarrábamos de nosotros mismos.

Ale: Fue sentir que llegamos. De ahí en adelante, todo era un plus.

Piti: Todos lloramos antes de salir.

Bochi: Acá nos empezó a pasar por encima el volumen. Sigue siendo un aprendizaje 20 años después, porque por más oficio que tengas, atada no la tenés nunca en tu vida.

Piti: Hay que seguir sorprendiéndose. Pasé un par de Luna Park donde tenía la cabeza en otro lado, pero en estos del 20 de septiembre y 20 de octubre me tienen entusiasmado.

Su sala de ensayo, el bunker ideal

La parada final de este tour pastillero es en su sala de ensayo. En las paredes hay recuerdos, listas y fotos que marcan el paso del tiempo. Para una banda de amigos que se transformó en algo gigante, a 20 años de su formación, el mensaje también está en el cambio.

Bochi: Lo veo distinto a casi 20 años atrás. Nuestra responsabilidad es brindarle algo genuino a la gente que paga la entrada. Si nosotros tenemos que decirle cosas a las gente, por nuestra historia, también tenemos que poder cambiar cuando querramos. No tenemos la responsabilidad de darle a la gente algo que ya le dimos.

Piti: Existe y es compartida. La gente tiene la responsabilidad de escuchar interpretando. Yo quiero seguir cantando y levantar la frase ‘no hay nada más moderno que lo clásico’.

-¿Qué es para ustedes Las Pastillas del Abuelo?

Santi: Es familia, es amigos, es lo que elegimos. Nos juntamos en esa escuela de música y nos acompañó toda la vida. Seguimos buscando nuestro futuro a corto plazo.

Bochi: Las pastillas es nuestra divina providencia, desde la música que hacemos juntos hasta la familia que construimos.

Ale: No imagino la vida sin Pastillas del Abuelo.

Piti: Creo que es algo más grande que todos nosotros, algo que queremos cuidar porque nos cuidó a nosotros. Pastillas del Abuelo es una banda para sanar y eso trasciende los siete egos.

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