domingo 05 de febrero de 2023 - Edición Nº2317

Sociedad | 9 ene 2023

Tradición y Fe

Se congregaron para rendir culto al Gauchito Gil

Fieles y seguidores comenzaron su marcha hacia el lugar donde se lo venera, ubicado a la orilla de la ruta 86; partiendo a media mañana de este domingo, desde la rotonda del Puente Colgante. Participó del tradicional día el referente del CET, Kristiansen.


Cada 08 de enero, se conmemora un nuevo aniversario de la injusta muerte del Gaucho Antonio Gil.

 


La Fe popular ha transformado su sacrificio en un acto de argentina religiosidad, a lo largo y a lo ancho de los caminos de la Patria.


En Necochea, los promeseros comenzaron su marcha hacia el lugar donde se lo venera, ubicado a la orilla de la ruta 86; partiendo a media mañana de este domingo, desde la rotonda del Puente Colgante.


Allí se congregaron decenas de hombres y mujeres de a caballo, automovilistas y gente de a pie, quienes marcharon en una larga y compacta columna.

El arribo al lugar de culto popular, se produjo luego de unas dos horas  de marcha, donde reinaron las plegarias y la música del litoral.

 

 

Comenzó entonces la fiesta popular, con asado y números en vivo; teniendo siempre a la imagen del Gauchito Gil, como centro de los mejores deseos de amor e igualdad entre todas y todos los argentinos.

Desde el Partido Fe y el CET fue invitado a participar por Gabriel organizador del tradicional acto, Julián Kristiansen

 

 

¿ Quién fue el Gauchito Gil? 

 

Su nombre era Antonio Plutarco Cruz Mamerto Gil Núñez y a pesar de que no hay muchas certezas sobre su vida, se estima que nació en el año 1840 en la zona correntina de Pay Ubre.

Entre la gran cantidad de cuentos que hay, se dice que era seguidor de San La Muerte, que tenía una mirada hipnótica y que amaba los bailes, principalmente el de San Baltazar, el santo cambá.

Además, también se supo que fue un peón rural que peleó en la Guerra de la Triple Alianza, y que fue reclutado para formar parte de las milicias que enfrentaban a los federales. Aunque, la leyenda dice que soñó con el dios guaraní Ñandeyara y este lo convenció de no sumarse al ejército para no derramar sangre hermana.

Por este motivo, las autoridades lo condenaron a ser colgado de sus pies, para luego degollarlo en un árbol de espinillo. Antes de ser asesinado, le habría manifestado a su verdugo que tendría que rezar en nombre de Gil por la vida de su hijo, ya que estaba muy enfermo.

A pesar de la desconfianza por parte del opresor, cuando regresó a su hogar y vio a su hijo agonizando, decidió rezarle a Gil y finalmente su hijo sanó milagrosamente. Es por eso que le comentó a todo el pueblo del milagro y además, enterró el cuerpo y creó el santuario al que todo el mundo se acerca hoy en día.

De esta forma, su figura fue tomada como la de un héroe de los desprotegidos que tenía capacidad de ayudar a los ladrones pobres y curar a los enfermos. Es por eso que conquistó el corazón de tanta gente que continúa reforzando su creencia.

 

 

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