miércoles 24 de julio de 2024 - Edición Nº2852

Sociedad | 25 dic 2023

NECOCHENSE SOLIDARIA

Gesto de amor en Necochea: Compartieron su mesa navideña con un abuelo sin familia

Conocé la conmovedora historia de Patricia Laorca, quien transformó la Navidad de un abuelo sin hogar, demostrando que el amor y la solidaridad son la verdadera esencia de estas fiestas.


Patricia Laorca, vecina solidaria de la comunidad de Necochea, ha iluminado esta Navidad con gestos de generosidad que van más allá de las festividades. Conduciendo el merendero "Pancitas Contentas" en nuestro distrito, Patricia ha extendido su ayuda a quienes más lo necesitan.

Este año, su acción altruista se destacó al apadrinar a Ángel, un abuelo en situación de calle que llevaba más de 20 años sin compartir una mesa navideña. Patricia no solo lo invitó a pasar la Nochebuena y la Navidad con su familia, sino que también se encargó de brindarle una experiencia completa.

La historia de Ángel, quien había sido abandonado por su familia, cambió cuando Patricia decidió darle un lugar en su hogar y en su corazón. Previamente olvidado, Ángel fue llevado a la peluquería, se vistió con nueva ropa y experimentó una Navidad llena de calidez y amor.

Además de este gesto conmovedor, el merendero de Patricia, con la colaboración de otras personas comprometidas, ha impactado positivamente en más de 3500 familias necesitadas, asegurando que tengan una Navidad más digna. Asimismo, Patricia gestionó un proyecto para apadrinar a niños en Navidad, garantizando que cada niño pueda disfrutar de un regalo en esta temporada festiva.

La acción de Patricia va más allá de las donaciones materiales; se trata de brindar compañía, amor y un sentido de pertenencia a aquellos que han enfrentado la soledad y la adversidad durante estas festividades. En sus propias palabras, Patricia compartió en redes sociales:

"¡Les cuento una historia! Él es Ángel, un abuelo en estado de abandono total por su familia, el cual hacía más de 20 años que no compartía una mesa navideña con nadie. Como lo acompaño a Ángel desde lo social, me dije, por qué no decirle: 'Ángel, tenés un lugar en nuestra mesa, acá tenés una nueva familia', y así fue."

"Ángel fue llevado a la peluquería, se recortó su cabello un poco nomás, jajaja, se bañó, le conseguimos ropita y así, como lo ven en esta foto, pasó una Navidad diferente en familia. Y así seguirá siendo siempre mientras yo esté viva. Angelito no va a estar más solito; tendrá un lugar siempre en nuestra mesa porque ya pasó a ser parte de la familia, y ya no estará más solo mientras yo viva."

Esta historia conmovedora resalta la importancia de la empatía y la solidaridad, recordándonos que, en estas festividades, el mayor regalo que podemos ofrecer es el amor y la compañía a quienes más lo necesitan.

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