miércoles 24 de abril de 2024 - Edición Nº2761

Sociedad | 27 mar 2024

AL NEGACIONISMO, JUSTICIA, MEMORIA Y VERDAD

Condena perpetua a los responsables de la Noche de los Lápices por crímenes de lesa humanidad

Tras una década de lucha por Memoria, Verdad y Justicia, los responsables de los crímenes de lesa humanidad durante la Noche de los Lápices finalmente enfrentan la justicia. Condenados a prisión perpetua, se marca un precedente histórico en la búsqueda de verdad y reparación para las víctimas y sus familias. En esta nota los genocidas condenados y la historia de uno de los estudiantes desaparecidos, Claudio De Acha que pasó su infancia en Necochea.


Este martes 26 de marzo marcó un hito en la historia de la justicia argentina, con el dictado de la sentencia a los responsables de uno de los episodios más oscuros de la dictadura militar: la Noche de los Lápices. Después de una larga batalla legal que se extendió por una década, finalmente se hizo justicia al condenar a prisión perpetua a los perpetradores de estos crímenes de lesa humanidad.

El juicio, conocido como "Brigadas", se centró en investigar los horrores cometidos por grupos clandestinos en el sur del Conurbano bonaerense durante la década de 1970. 

Los hechos juzgados se remontan a la trágica noche del 16 de septiembre de 1976, cuando un grupo de estudiantes secundarios fueron secuestrados y desaparecidos por reclamar el boleto estudiantil. Este acto de represión fue solo uno de los muchos perpetrados por el régimen dictatorial contra aquellos que se atrevían a alzar la voz en busca de justicia y libertad.

Diez estudiantes fueron secuestrados y torturados por los responsables de la dictadura. Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro permanecen desaparecidos hasta el día de hoy. Mientras que Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler fueron los cuatro sobrevivientes.

(Pablo Díaz, ayer en la sentencia. Su cara lo dice todo: del horror, a la alegría por la justicia)

Este juicio, que inició el 27 de octubre de 2020, comenzó de manera virtual por la pandemia de COVID-19, y tenía entre sus principales imputados al ex comisario de la policía bonaerense, Miguel Osvaldo Etchecolatz, falleció en julio de 2022 con múltiples condenas a prisión perpetua, por delitos de lesa humanidad.

La lectura de la sentencia finalizó pasados 15 minutos de las 18hs, con el grito de Memoria, Verdad, Justicia. ¡30.000 detenidos desaparecidos, presentes hoy y siempre!. por parte de sobrevivientes y familiares de las víctimas.

El fallo del tribunal no solo marca el fin de una larga espera para las familias de las víctimas, sino que también representa un importante paso en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina. La condena a prisión perpetua envía un mensaje claro de que los crímenes de lesa humanidad no serán olvidados ni perdonados, y que los responsables rendirán cuentas por sus acciones ante la ley. 

El tribunal falló de la siguiente manera: Federico Minicucci, PERPETUA; Domínguez Matheu, PERPETUA (quién en todo momento intentaba esconderse en el  zoom); Carlos Gustavo Fontana,PERPETUA; Alberto Julio Candioti, a 25 AÑOS DE PRISIÓN por no tener condenas anteriores y por el convenio de extradición con Uruguay); Jorge Di Pesquale, PERPETUA; Carlos María Romero Pavón, PERPETUA; Roberto Balmaceda,PERPETUA  ( quién escuchó la lectura del veredicto mientras «jugaba” con su celular); Jaime Lamont Smart, obtuvo otra condena a prisión PERPETUA  (pero durante la lectura se escondió de la cámara del zoom y se lo vio hablando por celular durante la lectura del veredicto. Después de hablar por teléfono, Smart se puso lentes oscuros. El tribunal lo llamó al orden y Smart abrió su micrófono alegando que estaba conversando con él gente del tribunal, por estar fuera de foco. El juez lo llamó al orden, le negó la palabra y Smart, volvió a colocarse en las sombras para que no se le vea bien su cara); Juan Miguel Wolk, perpetua (se esconde de la cámara impidiendo que se vea su cara y en los breves momentos se lo vió masticando chicle); Augusto Barre, fue ABSUELTO (pero por lo que se pudo averiguar es que su abogado era, hasta hace 3 meses atrás, Cuneo Libarona, el actual Ministro de Justicia de la Nación, el actual es Augusto Garrido, del mismo estudio de Cuneo Libarona); Antonio Berges, PERPETUA (un médico policial que tampoco mostró bien su cara ante la cámara); y Horacio Luis Castillo, PERPETUA.   

Luego de cuatro años de debate y a casi 50 años de cometerse estos crímenes de lesa humanidad, obtuvieron un fallo historico, donde la lectura del veredicto contó con perspectiva de género, tomando al aborto forzado como un delito penal.

El mensaje fundamental de este fallo es claro: los crímenes de lesa humanidad no quedarán impunes, y la justicia prevalecerá, incluso décadas después de haberse cometido los hechos.

La jornada estuvo marcada por la emoción y la solemnidad, con la presencia de figuras destacadas en la lucha por los derechos humanos, incluyendo al ex secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, y el Subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Matías Moreno. Además, familiares de las víctimas y sobrevivientes de la dictadura se unieron para conmemorar este importante paso hacia la justicia y la verdad.

La historia de Claudio de Acha, el joven desparecido en la Noche de los Lápices que pasó su infancia en Necochea

(La señalética colocada en la esquina de la Escuela 28 en memoria de su alumno desaparecido)

Claudio de Acha, nacido el 21 de diciembre de 1958 en Plátanos, Berazategui, vivió parte de su infancia en Necochea, donde cursó la primaria en la Escuela Nº 28. Su hogar se encontraba en Avenida 75 y calle 6, en una época en la que la zona tenía escasas viviendas. Posteriormente, debido a cuestiones laborales de su familia, se trasladaron a General Pico y, finalmente, regresaron a La Plata.

En la madrugada del 16 de septiembre de 1976, a la edad de 17 años, Claudio fue secuestrado de su hogar en 73 Nº 2539, en La Plata, por un grupo armado vinculado al Ejército. Fue llevado al Centro Clandestino de Detención "Destacamento de Arana" y posteriormente al siniestro "El Pozo de Banfield", en Buenos Aires, bajo la jurisdicción operativa del Primer Cuerpo del Ejército.

Su caso se incluyó en varias investigaciones judiciales relacionadas con delitos de Lesa Humanidad. Claudio de Acha se convirtió en uno de los jóvenes desaparecidos durante la represión conocida como "La Noche de los Lápices", cuando apenas tenía 17 años de edad. Hasta el día de hoy, sigue siendo una de las víctimas que permanecen desaparecidas.

 

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