
El fiscal de la UFI N°10, Marcos Bendersky, valoró el resultado judicial, aunque remarcó el contexto de dolor:
“No se puede estar contento ya que hay una tragedia de fondo.”
No obstante, destacó el trabajo realizado durante la investigación:
“Satisfecho con toda la prueba que se pudo colectar, con todo el trabajo hecho por la fiscalía. Agradecer también al personal de la fiscalía N°10, desde el primer momento todos trabajaron, no hubo una sola persona que no trabajara en esta causa.”
Además, señaló la importancia del juicio oral:
“Satisfecho por haber podido ventilar acá en el juicio y demostrarle a los jueces toda la evidencia que habíamos colectado durante la investigación.”
El fiscal también hizo hincapié en la prevención y el acompañamiento a víctimas de violencia:
“Hay que estar siempre atentos. Obviamente hay mucho trabajo, estos desenlaces hay veces que no se pueden controlar, pero sí siempre se puede trabajar.”
Y remarcó la necesidad de denunciar:
“Es necesario que las víctimas acudan, que no tengan miedo de caer en el sistema penal o en el sistema de contención.”
En ese sentido, agregó:
“Las víctimas deben acudir a la fiscalía o a los órganos de contención encargados de la prevención, como políticas de género del municipio. En Necochea los organismos trabajan muy bien.”

Por su parte, el abogado del particular damnificado, Juan Manuel Iovine, quien representó a la familia Vera, expresó su conformidad con la sentencia:
“La verdad que muy contento. Yo creo que, como le comentaba a los colegas, es un antes y un después.”
También destacó el acompañamiento social y el accionar del tribunal:
“Creo que toda esta gente que está acá apoyando a la familia y la respuesta que hemos tenido de este tribunal nos deja más que satisfechos.”
Sobre la condena, señaló:
“Una prisión perpetua con todos los agravantes que nosotros presentamos. Va a tener largo tiempo Cerfoglio para pensar lo que hizo.”
El letrado fue contundente al referirse al hecho:
“El único coraje que tuvo Cerfoglio en la vida fue pegarle a traición a Magalí más de 30 trompadas, demolerla a palos y luego tirarla en el río. Ese fue el único coraje que tuvo en su vida.”
Y agregó:
“Después lo que hizo fue un desprecio a la familia, un desprecio a la Justicia y un desprecio a la sociedad.”
Asimismo, sostuvo:
“Este tenía que ser el resultado final, no había otro camino. Había que recorrerlo, iba a ser duro, doloroso.”
Durante su testimonio, Iovine también destacó el acompañamiento de la comunidad:
“Magalí era una persona muy querida, muy especial, muy querible, de una familia muy unida y trabajadora como cualquiera de nosotros.”
Y añadió:
“Este apoyo es ni más ni menos que el acompañamiento a una familia de trabajo, que lo único que hace es trabajar y criar a sus hijos.”
También valoró el accionar del tribunal:
“Esta es la respuesta de la sociedad y la respuesta de la Justicia. El tribunal estuvo ejemplar desde el primero hasta el último momento. Solo palabras de agradecimiento.”
Finalmente, remarcó el impacto del hecho:
“No hay ninguna persona que tuviese otra opinión en este caso.”
“Lo que hizo este hombre es algo increíble, el destrozo que produjo en la familia.”
Y concluyó:
“Ahora van a encontrar paz, pero nada les va a devolver a Magalí.”
La condena a reclusión perpetua por el femicidio de Magalí Vera representa un paso judicial clave en un caso que conmocionó profundamente a la comunidad.
Sin embargo, como coincidieron los testimonios, la sentencia no repara el dolor por la pérdida, aunque sí marca un precedente y un mensaje claro frente a la violencia de género.
