
El escenario se agravó en las últimas horas tras la caída de una negociación que parecía encaminada, lo que profundizó la incertidumbre en toda la logística cerealera.
Cuando todo indicaba que podía alcanzarse un entendimiento, la negociación se frustró por la negativa del Centro de Acopiadores a convalidar una suba del 17% en las tarifas del transporte.
“Nos quedamos esperando la mesa de negociación y no se presentaron”, señalaron desde el sector de transportistas.
La propuesta había sido consensuada con otras entidades del sector agropecuario, pero la ausencia de los acopiadores al momento de formalizar el acuerdo impidió avanzar.
El resultado fue inmediato: el paro continúa y la actividad sigue afectada.
El conflicto ya tiene alcance regional y afecta el flujo logístico en múltiples puntos clave.
El referente Aguilar (ATCADE) fue contundente:
“Está parado el transporte por todos lados”.

La medida impacta en Quequén, Necochea, Lobería, Balcarce, Chillar, Pigüé, Trenque Lauquen, Otamendi, Tandil, Azul, Benito Juárez, Tres Arroyos, Bahía Blanca, Coronel Suárez, Coronel Pringles y Villegas, entre otras localidades.
En la zona de Necochea y Quequén, los transportistas continúan manifestándose a la vera de la ruta:
“Las manifestaciones al costado de la ruta siguen en Necochea y Quequén, con la esperanza de una pronta solución”, señalaron.
El impacto en los puertos es directo y cada vez más visible.
Según el último relevamiento, en Puerto Quequén hay al menos cinco buques operando y más de nueve en rada, con cargas programadas para los próximos días.
El problema no es la capacidad portuaria, sino la falta de ingreso de granos, lo que genera un desfasaje entre la llegada de embarcaciones y la mercadería disponible.
En Bahía Blanca, el escenario es aún más complejo: hay cerca de 20 buques fondeados, terminales con baja o nula actividad y más de 730.000 toneladas comprometidas en la región.
Desde el sector de transportistas sostienen que el conflicto responde a la falta de actualización de tarifas frente al aumento de costos.
El referente Walter Valentini explicó:
“Estamos complicados por el simple hecho de que queremos salir a trabajar”.
Y detalló el proceso de negociación:
“Arrancamos pidiendo un 40%, después bajamos al 25% y luego al 17% con distintas propuestas, pero el centro de acopiadores se negó a firmar”.
También defendió el planteo del sector:
“Nosotros estábamos pidiendo una mínima de un 40%, que son unos 3.000 o 3.200 pesos, tampoco era una locura”.

Y remarcó la falta de respuesta:
“Cedimos, mostramos voluntad, pero no hubo respuesta”.
En esa línea, Aguilar insistió en la necesidad de diálogo:
“Tienen que sentarse a escuchar la realidad de los transportistas, la realidad de los costos que tenemos, así podemos destrabar el conflicto y volver a salir a trabajar”.
La falta de resolución no solo afecta a los transportistas. El impacto se extiende a productores, acopiadores, exportadores y operadores portuarios.
La paralización del transporte reduce el ingreso de granos, genera demoras en la carga de buques y eleva los costos logísticos en plena campaña.
En algunos casos, incluso, ya se evalúan desvíos de embarcaciones ante la incertidumbre.