De acuerdo al análisis, los ingresos tributarios registraron una caída real interanual del 8%, mientras que el gasto primario se redujo un 5% en el mismo período . Esta diferencia refleja que, aunque el Gobierno avanzó con un ajuste del gasto, los recursos del Estado se redujeron aún más rápido.
En marzo, tanto ingresos como gastos mostraron retrocesos en términos reales cercanos al 6%, en un contexto donde la recesión sigue impactando en la economía y, especialmente, en la recaudación .
Uno de los datos clave es que la caída de los ingresos está vinculada a la baja en la actividad económica y el consumo, lo que afecta directamente impuestos como el IVA o Ganancias. Además, algunos cambios impositivos y la reducción de tributos también incidieron en el resultado .
Si bien el Gobierno mantiene superávit fiscal, los especialistas advierten que ese margen se achica, lo que obliga a revisar gastos para sostener las metas económicas.
En ese escenario, la caída de la recaudación no solo impacta en las cuentas nacionales, sino también en las provincias, que dependen en gran parte de la coparticipación de impuestos, también afectada por la menor recaudación.
Así, el desafío fiscal se profundiza: menos ingresos, ajuste en marcha y un equilibrio que se vuelve cada vez más difícil de sostener en un contexto de actividad económica debilitada.