En diálogo con Noticias de Necochea, Paula Gazzaniga y Yanina Silva, acompañantes terapéuticas que forman parte del proyecto, compartieron la situación que atraviesan: el contrato de alquiler vence en diciembre de 2026 y la búsqueda de un nuevo lugar ya comenzó.
“Estamos buscando con tiempo, porque hay que hacerlo con anticipación. No es fácil encontrar un espacio como el que necesitamos”, explicaron.
“Hemos visto opciones, pero los números son muy altos. La idea, a futuro, sería tener un espacio propio, ojalá, pero hoy necesitamos alquilar”.

La búsqueda no es simple. Casa Picto necesita un espacio con características muy específicas.
“Tiene que ser un lugar grande, con patio, con un espacio común tipo SUM, cocina y varias habitaciones”, detallaron.
“Trabajamos con distintas disciplinas, con familias, con profesionales de la salud. No es solo un taller, es un espacio integral”, explicaron.
Además, la ubicación también es un factor clave:
“La centralidad es importante por el acceso, por el transporte y porque las familias ya están acostumbradas a venir acá”.
En ese mismo espacio hoy funcionan talleres, consultorios, actividades recreativas y hasta una radio, en una dinámica que combina lo terapéutico con lo comunitario.
Actualmente, Casa Picto acompaña a entre 30 y 35 usuarios, con propuestas que buscan mejorar la calidad de vida de quienes participan.
Pero sostener ese trabajo no es sencillo.
“Hemos hecho distintas solicitudes, pero hasta ahora no hemos tenido respuestas positivas”, señalaron sobre el acompañamiento estatal.
“Muchos arreglos los hemos hecho desde nuestro bolsillo, desde la entidad”, agregaron.
En ese sentido, remarcaron que el esfuerzo es permanente y que muchas veces depende del compromiso del propio equipo.
Lejos de plantear un pedido exclusivamente económico, el llamado es más amplio: construir comunidad.
“Lo que buscamos es tejer redes. Por ahí hay alguien que tiene una casa cerrada o en venta hace años y puede ofrecerla”, plantearon.
“También es una forma de cuidarla, de que esté habitada y en movimiento”, sumaron.
Además, destacaron que cualquier ayuda es bienvenida:
“No siempre tiene que ser dinero. Pueden ser materiales, alimentos para la merienda o insumos para los talleres”.
Casa Picto lleva ocho años de trabajo en la ciudad, con una lógica basada en la cercanía y el acompañamiento.
“En Necochea el boca a boca ha funcionado. Hay gente que llega porque escuchó, porque leyó o porque alguien le contó”, señalaron.
También remarcaron que el espacio sigue creciendo, con nuevas personas que se acercan y participan de las actividades.
Mientras tanto, la búsqueda continúa.
“Ojalá en algún momento podamos tener un espacio propio, pero por ahora necesitamos encontrar un lugar para seguir funcionando”, resumieron.
Porque detrás de ese pedido hay mucho más que una mudanza: hay un proyecto que acompaña, contiene y construye comunidad todos los días.