En los últimos días, trabajadores nucleados en ATE impulsaron medidas de fuerza en rechazo a más de 140 despidos y recortes en el organismo, lo que derivó en un paro que finalmente fue suspendido y reprogramado ante la advertencia de sanciones legales.
El eje del conflicto es la denuncia de un proceso de ajuste dentro del organismo.
Según los trabajadores, los despidos afectan áreas operativas clave, especialmente en estaciones meteorológicas del interior, donde ya hay dotaciones reducidas.
Desde el gremio advierten que la situación genera incertidumbre y presión sobre el personal restante, con impacto directo en el funcionamiento del servicio.
El paro convocado por ATE fue modificado luego de que el Gobierno lo declarara ilegal, lo que obligó a los trabajadores a cambiar la estrategia para evitar sanciones.
La medida fue reprogramada mientras continúan las asambleas y el plan de lucha.

En paralelo al conflicto, el Gobierno avanzó con cambios estructurales en el sistema.
A través de un decreto, habilitó a la empresa estatal de navegación aérea a contratar proveedores alternativos para la información meteorológica, dejando atrás la exclusividad del SMN en ese servicio.
La medida busca garantizar la continuidad del servicio, especialmente en el ámbito aeronáutico, donde la información meteorológica es clave para la seguridad de los vuelos.
Desde los gremios advierten que los recortes y cambios podrían afectar funciones críticas del organismo.
Incluso, alertaron sobre un posible impacto en la seguridad y en la frecuencia de las operaciones aéreas si no se garantiza el funcionamiento pleno del sistema meteorológico.
El escenario sigue abierto, con negociaciones en curso y medidas de fuerza que podrían retomarse en los próximos días.
El conflicto expone no solo una disputa laboral, sino también un debate más amplio sobre el rol del Estado en servicios estratégicos y su impacto en la vida cotidiana.
Mientras se reprograman las medidas de fuerza, el conflicto en el Servicio Meteorológico Nacional se mantiene como uno de los focos de tensión laboral con impacto directo en sectores clave como la aviación.