
El documento fijó un aumento del 16% y estableció nuevas reglas para el sistema, pero también dejó al descubierto las tensiones, los reclamos y la voluntad de acuerdo que permitió alcanzar una salida.
El Presidente Interino del Consorcio, Mariano Carrillo, puso el foco en el rol del diálogo:
“El diálogo, la posibilidad de ponerse en el lugar del otro y de escuchar, es hoy el que hace la diferencia, y bueno, una vez más quedó demostrado.”
Y remarcó la importancia del acuerdo para sostener la producción:
“Nuevamente renovamos votos en pos del trabajo y la producción, y para que se continúe desde Puerto Quequén con la senda que nos permita, una vez más, batir récord de producción y trabajo.”
Carrillo expresó agradecimientos desde el Consorcio para con todos los actores que intervinieron:
“Desde el consorcio agradecemos la presencia y el compromiso de los representantes del sector privado, tanto de los dadores de carga como de los transportistas, y asimismo de los funcionarios públicos.”

El gerente operativo del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Gustavo Gavilán, aportó una de las miradas más técnicas sobre el conflicto y explicó cómo se fue construyendo el acuerdo.
“Ambas partes tenían razón… el transporte no podía trabajar a pérdida y el agro tenía costos en alza. Había que encontrar un punto medio”, explicó.
Gavilán detalló además cómo evolucionaron las negociaciones en los días previos:
“El objetivo era mejorar la propuesta inicial del 14% y acercarse lo más posible al 17%, porque los transportistas habían bajado sus pretensiones desde el 25%”.
El Gerente Operativo del Consorcio detalló las dificultades que se enfrentaron a la hora de acercar posiciones, dado que ambos sectores en pugna tenían argumentos válidos para defender sus intereses:
“Naturalmente con un aumento del combustible los costos se dispararon, y a su vez ellos (los transportistas) venían reclamando que ya estaban atrasados con tarifas anteriores por los distintos aumentos que se habían dado. Y el ruralista que también advertía que el precio de mercado del cereal no era el adecuado (…) y a su vez con este aumento, les representaba mayores costos en pesos en la cadena logística.”
En ese sentido, remarcó que el acuerdo fue resultado de concesiones de todos los sectores:
“El privado cedió puntos, el transporte también bajó sus pretensiones, y el consorcio actuó como mediador para juntar las posiciones”.
Además, destacó uno de los puntos estructurales más importantes que deja el conflicto:
“Se va a convocar a una universidad para hacer un estudio de costos reales y evitar discutir sobre supuestos”.
Finalmente, advirtió sobre el impacto que había generado la paralización:
“Con el transporte parado teníamos un puerto completamente detenido… las pérdidas y el impacto en el trabajo eran enormes”.

La Diputada Nacional Jimena López, quién, según las propias fuentes del conflicto, jugó un rol fundamental en la mesa de negociación donde finalmente se logró el acuerdo el pasado viernes (y única mujer en dicho espacio), valoró dicho consenso como una instancia necesaria de diálogo:
“Creo que fue un buen acuerdo… restablecer el diálogo es fundamental”, afirmó.
Y advirtió sobre el impacto del conflicto:
“En una situación de un paro de 22 días, perdemos todos. Pierde la ciudad porque no se moviliza la economía, pierden los productores, pierden la agroexportación, pierden los camioneros, y la economía local. Entonces, pierde inclusive la provincia que no recauda lo que tiene que recaudar. A mí me parece que es fundamental acercar a las partes y dialogar hasta que se agoten las instancias y buscar una resolución, o la resolución más favorable o la posible, entre todas las partes.”

Desde CONINAGRO Sudeste, Egidio Mailland dejó una de las definiciones más fuertes del conflicto:
“No hay ganadores ni perdedores… fue una situación lamentable y no se debería haber llegado nunca”.
El dirigente cuestionó la metodología del conflicto:
“Hay que anteponerse a los acontecimientos antes que vengan los líos, antes que vengan los conflictos, hay que dialogar, hay que buscar soluciones. Pero no se puede tomar como normal que tomar un puerto 20 días, cortar las rutas y amenazar a camiones que pasaran cargados. Esto no puede ser metodología en un país que quiere crecer.”
En el mismo tono de lamentación frente el conflicto, Mailland concluyó:
“Este es un ejemplo para todos, y ya te digo, no culpo a nadie. Simplemente digo a ambas partes, no hay que llegar a estas cosas, para nada. No le sirve a nadie.”

Desde el Centro de Acopiadores, Juan Bautista Iriberri remarcó el impacto que tuvo la paralización:
“Se estaba generando un perjuicio muy grande a todo el hinterland de Puerto Quequén”, sostuvo.
También explicó que la situación se volvió excepcional dentro de la provincia:
“Toda la provincia estaba trabajando, excepto esta zona”, agregó.

Miguel Aguilar, referente de ATCADE, destacó el resultado de la negociación y puso el foco en un punto clave del acuerdo:
“Logramos el objetivo, nos acercamos bastante a lo que queríamos”, señaló.
El referente transportista destacó la solidaridad de clase de los distintos gremios que acompañaron el conflicto y que formaron parte de la Mesa Sindical:
“Muy contento por el apoyo que tuvimos de los gremios, de parte de la Mesa Sindical que conformamos, Aceiteros, SUPA (Sindicato Unidos Portuarios Argentinos), UATRE, ATCADE… tuvimos un apoyo muy muy importante hacia el transporte.”

Además, remarcó como un avance central que el Consorcio impulse un estudio técnico de costos:
“Lo que yo quiero destacar en todo esto, es el hecho de que el consorcio de Puerto Quequén se va a hacer cargo, de hoy en más, de los costos del transporte, del análisis de costos que se haga con respecto a la tarifa. Para nosotros eso va a ser muy importante, que salga de la universidad, apoyado por el consorcio, para de ahí en más poder salir a la mesa de negociación de la Provincia de Buenos Aires, a la mesa de carga, ir con un respaldo enorme como es la universidad y el consorcio.”
Al igual que otros protagonistas del conflicto, Miguel Aguilar también destacó el trabajo mancomunado de diferentes actores para destrabar la situación:
“Muy contentos también por la gestión de Jimena López, una barbaridad. Por el presidente del consorcio, Mariano Carrillo, por Gavilán (gerente operativo del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén); Camiña que estuvo en la mesa con nosotros; el director de carga de la provincia de Buenos Aires, Miguel Ángel Bettili, la verdad que una excelente persona, al tanto de todo siempre.”
Sobre el rol de la Diputada Nacional, Jimena López, enfatizó:
“Yo digo que qué bueno sería tener como Ministro de Transporte de la provincia a Jimena López, porque la verdad que es muy destacable lo que hace y estoy muy contento, muy agradecido por lo que hizo.”

Desde el sector portuario, Mauricio Miguel (Sitio 0) dimensionó el impacto económico:
“Estamos hablando de muchos millones… las consecuencias se van a seguir pagando”, aseguró.
Y valoró uno de los aportes para destrabar la negociación:
“Intentamos hacer nuestro pequeño aporte, que finalmente no es tan pequeño, que consistió, y fue uno de los puntos del acuerdo, en no aumentar el costo de la estadía de la playa, que normalmente acompaña los incrementos de tarifa de transporte. En esta ocasión nosotros no vamos a aumentar la playa, al menos por un tiempo.”

Desde el SUPA, su secretario general José Camiña advirtió sobre la tensión que se vivía:
“Si salíamos y le decíamos a la gente que no había acuerdo, esto iba a reventar”.
Y dejó un mensaje hacia el futuro:
“Hay que hacer todo antes… evitar estos conflictos porque nadie quiere parar la actividad”.
Respecto del balance del conflicto y cómo sigue el panorama, el dirigente refirió:
“Acá se vio que en la mesa nadie quiere parar. Ni la parte gremial, ni la parte del campo. Así que bueno, nosotros somos garantes junto con el de la UATRE a futuras negociaciones que va a haber en la parte de transporte en La Plata.”

“NO ERA LO QUE QUERÍAMOS, PERO SIRVE”
Desde el sector de transportistas autoconvocados, Walter Valentini dejó en claro que el resultado no fue ideal, pero sí necesario:
“No recibimos lo que realmente queríamos, pero tampoco nos fuimos con las manos vacías. No sirve de mucho, pero sirve”, expresó.
Valentini también apuntó con dureza contra el sector empresario y sostuvo que el conflicto podría haberse resuelto antes:
“Esto no se solucionó antes porque los empresarios quieren pisarle la cabeza al que labura”, lanzó y agregó: “Cero empatía tienen con el trabajador… somos personas que vivimos el día a día. Estuvimos 18 días a la vera de la ruta… esto se podría haber solucionado mucho antes”.
Agradecido con todos los gremios que apoyaron el reclamo de los transportistas, concluyó:
“Hoy se dieron cuenta que los laburantes, los trabajadores, se unieron. Y cuando se une el trabajador guarda, guarda que pisa fuerte. No quiero que se asusten ni nada, lo único que digo es que cuando los unimos se pueden lograr cosas. ¿Hay que seguir trabajando? Sí hay que seguir trabajando. Para seguir mejorando esto.”

El concejal Julián Kristiansen, que acompañó el reclamo, celebró la resolución:
“Desde el día uno estuve recorriendo las rotondas y sentí el calor de la mayoría de los que vi en la lucha de todos esos días. Hoy esperanzados de que el conflicto se solucione y puedan tener una rentabilidad en esa tarifa para poder subsistir en estos días. No te estoy diciendo para poder progresar en la vida, simplemente para vivir. Entonces me da una enorme alegría de que se haya solucionado el conflicto.”
Kristiansen también destacó el rol de todos los intervinientes para lograr este acuerdo:
“Sé que muchos colaboraron para solucionarlo. Del gobierno de la provincia que mandaron un funcionario, también de Jimena López, un montón de sectores del agro, del sector del transporte que intentaron unificar partes, un montón de solidaridad de gremios que vi que estaban apoyando el justo reclamo a los transportistas que en forma pacífica estuvieron acompañando en todo momento.”
El concejal aportó también una lectura general de la coyuntura y criticó la falta de políticas del Gobierno Nacional para proteger a los trabajadores y la producción nacional:
“¿Por qué la variable ajuste tiene que ser el trabajador cuando tenés un problema a través de una guerra internacional en el cual genera un aumento de combustible que impacta de lleno en la tarifa y en todo el transporte de la nación? No veo una política de Estado que amortice esas variables del barril de petróleo. Relacionado a la producción te digo, no estoy pidiendo que subsidie al usuario común te estoy diciendo a la producción en general.”

El acuerdo dejó en evidencia diferencias profundas entre los sectores, pero también una coincidencia: la necesidad de sostener la actividad.
Las declaraciones reflejan un equilibrio entre reclamo, desgaste y negociación, en un conflicto que impactó de lleno en la economía regional.
Con el acta firmada y la actividad retomándose, el foco ahora estará en el cumplimiento de lo acordado y en la continuidad del diálogo para evitar nuevas interrupciones.