
El acto central reunió a una importante cantidad de manifestantes y estuvo marcado por cuestionamientos al impacto del ajuste económico sobre trabajadores, jubilados y pymes, en un contexto de creciente tensión social.
El discurso más contundente fue el de Octavio Argüello, referente de Camioneros, quien lanzó una advertencia directa al Gobierno: “Se terminó la paciencia”.
El dirigente sostuvo que “no se soporta más que sigan ajustando al pueblo” y llamó a profundizar las medidas de protesta si no hay cambios en la política económica.
Además, remarcó: “Tenemos que decirle basta a este gobierno corrupto y explotador”, y convocó a los trabajadores a “no abandonar el espíritu de lucha”.
Desde el sector sindical se advirtió que la jornada podría marcar el inicio de una nueva etapa de conflictividad si no hay respuestas oficiales.
Bajo la consigna “Por salarios justos y sin ajuste”, la CGT también cuestionó el impacto de las políticas económicas en el consumo y rechazó la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
Cristian Jerónimo, titular del Sindicato del Vidrio, afirmó que “no hay desarrollo posible sin trabajo” y advirtió que el movimiento obrero “no va a retroceder”.
El dirigente señaló que las medidas actuales “golpean a los trabajadores, a los jubilados y a las pymes”, en un escenario que calificó como crítico.
Aunque desde la conducción de la CGT descartaron por el momento un nuevo paro general, dejaron abierta la posibilidad de avanzar con otras medidas de fuerza.
Durante el acto también se escucharon reclamos desde el público exigiendo una convocatoria a paro, reflejando el malestar creciente entre los trabajadores.
Por su parte, Jorge Sola, del Sindicato del Seguro, cuestionó la falta de diálogo con el Gobierno y sostuvo que “no hay libertad posible cuando no hay justicia social”.
La movilización se dio en medio de la disputa judicial por la reforma laboral y el deterioro del poder adquisitivo, dos ejes centrales del reclamo sindical.
Desde la CGT advirtieron que el escenario podría agravarse en las próximas semanas si no hay cambios en la política económica, en lo que ya se perfila como una nueva fase del conflicto entre el Gobierno y el movimiento obrero.
