
El estudio, realizado sobre 2000 casos a nivel nacional entre fines de abril y comienzos de mayo, confirma un escenario de desgaste político que, según los propios analistas, configura dificultades serias para la gestión a mitad de mandato.
Uno de los datos más contundentes del relevamiento es que el 71,2% de los argentinos considera que hace falta un cambio de gobierno, lo que refleja un nivel de insatisfacción extendido en la sociedad.
Sin embargo, el informe advierte que este malestar no encuentra, por ahora, una traducción política clara, en un escenario donde ninguna fuerza logra capitalizar ese descontento.
La caída en la imagen no se limita al presidente, sino que se extiende al conjunto del espacio gobernante.
La imagen negativa de Javier Milei supera el 60%, mientras que otras figuras clave presentan niveles aún más altos:
El dato refleja un desgaste que ya no es individual, sino estructural.
El informe también destaca una diferencia marcada en la percepción según género.
El rechazo al Gobierno se acerca al 70% entre las mujeres, casi diez puntos por encima del segmento masculino.
Además, en ese grupo el nivel de insatisfacción es aún mayor:
hasta el 80% considera necesario un cambio de gobierno.
Para los analistas, se trata de una variable clave de cara al escenario electoral futuro.
En términos electorales, el panorama sigue abierto.
El peronismo mantiene un piso cercano al 30%, mientras que La Libertad Avanza se ubica en torno al 20%. El resto de las fuerzas aparece con menor volumen y un alto nivel de indecisos.
El resultado es lo que el estudio define como un “empate de debilidades”:
un Gobierno en retroceso y una oposición que no logra consolidarse.
El desgaste también comienza a reflejarse dentro de la base que sostuvo al oficialismo.
Entre quienes votaron a Milei en el ballotage, el 40,1% afirma sentirse defraudado, aunque una proporción similar mantiene su respaldo.
El dato marca un equilibrio inestable: el apoyo no se rompe, pero tampoco se fortalece.
El informe sintetiza el momento político con una definición clara:
la sociedad argentina tiene más claro lo que rechaza que lo que está dispuesta a elegir.
En ese contexto, el desafío hacia adelante no será solo interpretar el malestar, sino construir una alternativa capaz de canalizarlo en un escenario todavía incierto.