“Los que conocimos estas playas hace años sabemos lo mucho que han cambiado”, expresaron vecinos de Quequén en redes sociales mientras compartían fotos y videos del temporal. Muchos aprovecharon la repercusión del fenómeno para volver a señalar el deterioro progresivo de la costa y reclamar medidas urgentes.
Uno de los puntos que más se repite entre residentes y ambientalistas es el impacto que habría generado el alargamiento de la escollera sur de Puerto Quequén, una obra clave para mejorar la operatividad portuaria durante las sudestadas pero que, según distintos sectores, agravó el comportamiento erosivo de las playas.
El reclamo no es nuevo. Desde hace años, vecinos, comerciantes y actores vinculados al turismo vienen advirtiendo sobre la pérdida de superficie de playa, la desaparición de médanos naturales y la aparición de zonas con piedras donde antes predominaba la arena.
“Hace mucho que escuchamos promesas incumplidas del famoso refulado, pero el tiempo pasa y las playas siguen retrocediendo”, señalaron durante las últimas horas distintos usuarios en publicaciones que se viralizaron en redes.
En distintas oportunidades, desde el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén se habló de posibles obras de mitigación y tareas de refulado para intentar recomponer sectores afectados de la costa.
De hecho, en marzo de este año, autoridades portuarias anunciaron evaluaciones y estudios vinculados a un eventual refulado en Quequén, en paralelo con otras obras de infraestructura urbana y vial.
Sin embargo, hasta el momento no se visualizan avances sobre esta cuestión, ni una solución integral para el problema de fondo, mientras la erosión continúa modificando el paisaje costero año tras año.
En coberturas anteriores realizadas por NdeN, tanto vecinos como sectores productivos ya habían advertido sobre la necesidad de ejecutar obras urgentes de mitigación y abrir un debate serio sobre el impacto ambiental y urbano de las intervenciones realizadas en el frente marítimo.
El fuerte temporal de esta semana volvió a mostrar con crudeza la fragilidad de algunos sectores costeros. La combinación de marejada, viento intenso y sudestada no solo generó espuma marina y olas gigantes: también dejó expuestas zonas donde la playa parece retroceder cada vez más.
Mientras tanto, el debate sigue abierto entre quienes sostienen la importancia estratégica de Puerto Quequén para la economía regional y quienes reclaman que el crecimiento portuario no puede avanzar sin una planificación ambiental y costera que preserve uno de los principales patrimonios naturales de Necochea y Quequén.
Porque detrás de las imágenes virales del temporal, muchos vecinos ven algo más profundo: la sensación de que las playas que conocieron durante décadas están cambiando para siempre.