Lo que debía ser una solución terminó generando un nuevo problema en uno de los sectores turísticos de Necochea. Una intervención realizada para reparar una obra derivó en una importante acumulación de agua que terminó inundando gran parte del paseo en el Parque Miguel Lillo.
Según cuestionaron vecinos y usuarios en redes sociales, el problema estaría vinculado a modificaciones realizadas sobre terrenos del Parque para ampliar la sede policial donde funciona un regimiento de Caballería de la Policía Bonaerense. En su momento, el proyecto fue anunciado con la llegada de unos 60 efectivos, aunque actualmente habría apenas un pequeño grupo de policías y algunos caballos instalados en el predio. Según denunciaron vecinos, el Estado municipal abrió una extensa zanja de aproximadamente 300 metros dentro del Parque Miguel Lillo, rompiendo caminos y afectando plantas del predio forestal con el objetivo de desaguar el sector inundado.
Las críticas apuntan a que los movimientos de suelo y modificaciones efectuadas en el sector habrían alterado el escurrimiento natural del agua, generando complicaciones directas sobre el acceso de avenida 10 y provocando anegamientos en una zona muy transitada.
Las imágenes del lugar anegado comenzaron a viralizarse rápidamente y generaron una fuerte repercusión entre vecinos, comerciantes y usuarios de redes sociales, que expresaron su enojo por el resultado de los trabajos.
El episodio ocurrió en una zona muy concurrida de la ciudad y volvió a abrir cuestionamientos sobre la planificación y ejecución de determinadas obras públicas.
Tras conocerse la situación, las críticas no tardaron en multiplicarse. Comerciantes del sector advirtieron por las complicaciones que provoca el anegamiento en una zona turística y señalaron que este tipo de situaciones afecta directamente la circulación y la actividad comercial.
En redes sociales, muchos vecinos apuntaron contra la falta de controles técnicos y cuestionaron que el intento de reparación haya terminado agravando el problema original.
La frase “la estupidez a cargo” fue una de las más repetidas entre los comentarios que acompañaron las imágenes difundidas durante las últimas horas.
Además del malestar por lo ocurrido, también crecieron los reclamos para que se implemente una solución definitiva y se eviten nuevos inconvenientes en el sector.
El episodio volvió a instalar el debate sobre el estado de distintas intervenciones urbanas en Necochea y la necesidad de obras planificadas que no generen consecuencias mayores en espacios clave para la actividad turística.