La jornada recuerda el día en que la Organización Mundial de la Salud eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, en 1990. Sin embargo, más de tres décadas después, organizaciones sociales y organismos de derechos humanos advierten que los discursos de odio y los ataques hacia la diversidad sexual continúan creciendo.
“Cuando te atacan o te agreden por ser quien sos, por tu identidad o por amar, no es un hecho aislado, es un crimen de odio”, señalaron desde distintos espacios de la diversidad al compartir informes y campañas de concientización en el marco de la fecha.
Los denominados crímenes de odio LGBT+ incluyen agresiones físicas, amenazas, discriminación, hostigamiento y asesinatos motivados por el rechazo hacia la orientación sexual, identidad o expresión de género de las víctimas.
Según datos difundidos por organizaciones como la Federación Argentina LGBT+, los casos de violencia y discriminación continúan registrándose en todo el país, en un contexto donde además crecen los discursos estigmatizantes en redes sociales y espacios públicos.

Tehuel de la Torre, varón trans desaparecido en la zona sur del conurbano bonaerense el 11 de marzo de 2021. Lo seguimos buscando.
Desde distintos sectores remarcan que estos hechos no pueden interpretarse como episodios individuales o aislados, sino como expresiones de violencias estructurales que afectan especialmente a personas trans, travestis y no binarias.
En ese marco, universidades, colectivos sociales y organismos públicos impulsaron actividades, encuentros y campañas bajo consignas vinculadas a la igualdad, la inclusión y el respeto por la diversidad.
“La lucha por la igualdad se construye colectivamente y cruza fronteras”, expresaron desde distintos ámbitos académicos y militantes, al insistir en la necesidad de fortalecer políticas públicas de inclusión y prevención de la violencia.
El reclamo también apunta a la necesidad de garantizar acceso a derechos básicos como salud, educación, trabajo y seguridad para las personas LGBT+, especialmente en sectores históricamente vulnerados.
En Argentina, el 17 de mayo se convirtió además en una jornada de reflexión sobre los efectos concretos de los discursos de odio y la importancia de construir espacios sociales libres de discriminación.