Según un informe difundido en las últimas horas, los envíos automáticos y no automáticos hacia las comunas de la provincia de Buenos Aires mostraron una marcada retracción en términos reales, afectando la capacidad de financiamiento de los gobiernos locales.
El análisis señala que se trató del peor primer trimestre desde los años más críticos de la emergencia sanitaria por Covid-19, en un contexto atravesado por el ajuste fiscal impulsado por el gobierno nacional de Javier Milei y las dificultades económicas que también impactan sobre la recaudación provincial.

La reducción de recursos genera preocupación en intendencias de distintos signos políticos, ya que muchas administraciones locales dependen en gran medida de la coparticipación y de fondos específicos para sostener servicios esenciales, mantenimiento urbano, asistencia social y obras públicas.
Además, varios municipios vienen advirtiendo sobre el aumento de costos operativos, especialmente en áreas sensibles como transporte, recolección de residuos, combustible, salud y asistencia comunitaria.
En paralelo, la caída de la actividad económica y el deterioro del consumo también repercuten sobre las tasas municipales, reduciendo aún más el margen financiero de las comunas.
El escenario abre interrogantes sobre cómo impactará esta situación en la ejecución de obras, programas locales y servicios durante el resto del año, en un contexto donde muchos municipios ya comenzaron a revisar gastos y prioridades presupuestarias.