Por: Pablo Skorupski
A las 22 hs, Impares fue la banda invitada encargada de abrir la velada, esta vez en formato de trío acústico. Durante media hora, el grupo apostó por un clima intimista, con canciones propias y algún cover -como “Tratando de Olvidar”, de Callejeros-.
Si bien la mayoría de sus composiciones en formato eléctrico tienen una marcada impronta rockera, llevadas al plano acústico revelaron una raíz más cercana al folk pop y también a ciertos ritmos ibéricos. Esto se notó especialmente en la interpretación de su cantante, que incluso en un tema quedó sola frente al micrófono con su guitarra, mostrando una faceta más personal y despojada.
La joven vocalista también se dio el gusto de invitar a su padre para interpretar juntos “Cuando Cae la Luna” y “Me Falta el Aliento”, ambas canciones del dúo español Estopa. La gente despidió entre aplausos a esta novel banda local que, de a poco, se va haciendo un lugar en los escenarios.
Unos minutos después de las 22 hs, Colmado pisó las tablas. El trío conformado por Nicolás Funes en voz y guitarra, Nahuel Silva en bajo y Sebastián Rago en batería arremetió de entrada con canciones de su flamante segundo álbum, “Sobre Este Suelo”.

Los temas fueron sonando respetando el orden orden original del disco: “Banderas”, “Voy”, “Sobre este Suelo”, “Arenas Descansando”, “Ruta y Rock and Roll”, “Acá Me Ves” y “El Poder o Nosotros”, entre otros. El nuevo trabajo discográfico fue interpretado en su totalidad e intercalado con canciones de “Rituales Ancestrales” (2023), su álbum debut.
La puesta en escena estuvo cuidada en los detalles, con una pantalla a modo de telón de fondo que proyectaba imágenes generadas para la ocasión junto con los nombres de las nuevas canciones, acompañando cada momento del show.
El sonido de Colmado fue nítido y contundente a la vez, con la banda desplegando pasajes más duros y crudos, alternados con otros dotados de matices melódicos bien ensamblados que contribuyen a la personalidad del grupo.
Es para destacar que, a pocos días de publicado el álbum en las plataformas digitales -y con su edición en CD disponible recién el día del show-, “Sobre Este Suelo” ya parece haber generado una fuerte conexión con el público. La gente cantaba las nuevas canciones casi con la misma intensidad que aquellas que llevan años formando parte del repertorio del grupo.

El marco, además, fue inmejorable. Muchas personas se acercaron al recinto de la calle 85 a disfrutar del show; sus rostros reflejaban la felicidad y el entusiasmo por el momento que se estaba viviendo.
Uno de los puntos más altos del concierto fue cuando interpretaron “Canción de las Simples Cosas”, composición histórica de César Isella y Armando Tejada Gómez, que Colmado hace propia en una versión que ya forma parte de su selección habitual para cada show.
Otro momento emotivo de la noche se dio cuando invitaron a sumarse a Leandro Toledo, ex baterista del grupo y parte del proceso compositivo de “Sobre Este Suelo”. El músico se hizo cargo del bombo en “Diez Minutos”, una canción con pasta de himno y que promete convertirse en un número fijo en los próximos recitales de Colmado. La unión entre público, banda y amistad en ese momento fue total.
En cuanto a lo instrumental, Nahuel Silva contribuye a la contundencia del sonido desde el bajo, aunque también aporta interesantes líneas melódicas. Algo similar ocurre con Nicolás Funes, quien suma certeros riffs de guitarra y solos de alto nivel, cargados de melodía y sentimiento. Lejos de buscar el virtuosismo o la exageración, sus intervenciones logran expresar una emoción en su punto justo, algo perceptible en el solo de “Sobre Este Suelo”, la canción que da título al álbum.
Por su parte, Sebastián Rago aporta un ritmo preciso, pesado por momentos, pero siempre dinámico.
De todas maneras, más allá de este breve análisis, Colmado no es una banda que pueda entenderse desde los lucimientos personales: suena como un todo, ensamblada y direccionada con claridad, y allí parece estar una de las claves del crecimiento que viene experimentando en los últimos tiempos.
El bis elegido para poner cierre a una hora y cuarenta minutos de show fue “Colmado”, canción de su primer álbum, ya un clásico en cada presentación de la banda y que desató la algarabía de la gente entre saltos, baile y pogo.
Los músicos de Colmado se retiraron entre aplausos y con la satisfacción de haber cumplido con una fecha especial, de esas que quedan grabadas en la memoria de una banda y de quienes la acompañan.
Colmado sigue creciendo, y no es una frase hecha. Hitos como el del sábado en WO justifican la afirmación.
*Las fotos que ilustran esta crónica fueron cedidas por la banda Colmado y registradas durante el transcurso del concierto por Sofía Otero.
Pueden ver más fotos del recital en el Instagram @colmado.hr