La única sobreviviente fue Rocío Quagliarello, quien entonces tenía 13 años y sufrió gravísimas heridas.
Con el paso de las horas, la versión policial comenzó a derrumbarse. La investigación judicial comprobó que efectivos de la Policía Bonaerense habían perseguido y disparado contra el vehículo antes de que el auto impactara contra un acoplado estacionado al costado de la ruta.

Según determinó la Justicia, la persecución comenzó sin motivos claros y se extendió durante varias cuadras hasta terminar en el brutal choque.
Peritajes balísticos confirmaron que al menos uno de los policías disparó su arma reglamentaria contra el Fiat 147 mientras los jóvenes intentaban escapar.
El caso generó una enorme conmoción social y rápidamente se convirtió en símbolo de las denuncias por gatillo fácil, abuso policial y criminalización de adolescentes en la Provincia de Buenos Aires.
Además de los homicidios, durante la investigación se descubrieron maniobras de encubrimiento, alteración de pruebas y falsificación de actas policiales.

En 2023, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de La Plata condenó a cuatro efectivos policiales por la Masacre de Monte.
Los policías Rubén Alberto García y Manuel Monreal recibieron prisión perpetua por homicidio agravado.
En tanto, Juan Gutiérrez y José Manuel Durán fueron condenados a 15 años de prisión por distintos delitos vinculados al encubrimiento y las maniobras posteriores al hecho.

La causa judicial expuso no sólo la responsabilidad directa de quienes participaron de la persecución y los disparos, sino también el funcionamiento de prácticas institucionales de encubrimiento dentro de sectores policiales.

A siete años de aquella madrugada, familiares, amigos y organizaciones de derechos humanos continúan reclamando memoria, justicia y políticas públicas concretas contra la violencia institucional.
Cada aniversario vuelve a poner en discusión el uso letal de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad, el tratamiento estatal hacia las juventudes y la persistencia de casos de gatillo fácil en distintos puntos del país.

Loana, la mamá de Rocío Quagliarello, la única sobreviviente de la Masacre y Susana Ríos, la madre de Gonzalo Domínguez
La Masacre de Monte se transformó con el tiempo en un caso emblemático dentro de las luchas contra la violencia policial en Argentina, especialmente por la edad de las víctimas y por la magnitud del encubrimiento posterior.
El reclamo de los familiares sigue sosteniendo una misma consigna: que nunca más vuelva a repetirse una tragedia así.