
La clave para vestirse bien en invierno sin comprometer el presupuesto no está en comprar mucho sino en comprar bien. Tener las prendas correctas, en los colores que combinan entre sí y con la calidad suficiente para durar más de una temporada es lo que define un placard de invierno que realmente funciona.
Hay un conjunto de prendas que forman la base de cualquier guardarropa de invierno funcional. No son las más llamativas pero son las que más se usan y las que hacen posible la mayoría de las combinaciones.
El abrigo exterior es la pieza más importante de la temporada. Puede ser una campera de abrigo, un piloto o un tapado según el estilo personal y el clima de la zona. Lo que importa es que tenga la calidez suficiente para las temperaturas más bajas del invierno y que combine con la mayor cantidad posible de outfits del placard. Un abrigo que solo funciona con una o dos prendas específicas tiene una utilidad limitada.
Los buzos y sweaters son las prendas de segunda capa que más se usan en invierno. Un buzo de algodón grueso o un sweater de lana en un tono neutro es una de las incorporaciones más versátiles que se pueden hacer al placard. Funciona debajo de una campera, encima de una remera manga larga y solo en ambientes calefaccionados. La versatilidad de uso justifica invertir en calidad en este tipo de prendas.
Los pantalones de invierno completan la base. Un jean grueso, un pantalón de gabardina o un jogger de frisa son opciones que combinan comodidad con abrigo y que se adaptan a distintos contextos según el estilo de vida de cada persona.
El sistema de capas es la forma más eficiente de vestirse en invierno porque permite adaptarse a los cambios de temperatura a lo largo del día sin tener que cambiar todo el outfit.
La idea es simple: en lugar de depender de una sola prenda muy abrigada, se combinan varias capas más livianas que juntas generan el mismo nivel de abrigo pero con mucha más flexibilidad.
La primera capa es la que está en contacto con la piel. Debe ser transpirable y de secado rápido para evitar la sensación de humedad cuando se está en ambientes calefaccionados. Las remeras manga larga de algodón o las camisetas térmicas son las opciones más comunes en esta capa.
La segunda capa es la de abrigo intermedio. El buzo, el sweater o la polar cumplen esa función. Retienen el calor corporal y se pueden sacar fácilmente cuando se entra a un ambiente calefaccionado.
La tercera capa es la de protección exterior. La campera o el abrigo actúan como barrera contra el viento y el frío del exterior. Se saca al entrar a espacios cerrados y se vuelve a poner al salir.
Con ese sistema, el mismo outfit puede funcionar tanto en el exterior con bajas temperaturas como en interiores calefaccionados sin generar incomodidad en ningún contexto.
La paleta de colores del invierno tiende hacia los tonos oscuros y neutros: negro, gris, azul marino, verde oscuro, bordo y camel son los colores que dominan la temporada y que combinan entre sí de forma natural.
Armar un placard de invierno con una base de neutros y agregar uno o dos colores con personalidad es la forma más práctica de tener muchas opciones de combinación con pocas prendas.
Un abrigo camel, por ejemplo, combina con prácticamente todo el resto del placard y eleva cualquier outfit sin esfuerzo.
Los estampados en invierno suelen aparecer en bufandas, gorros y accesorios más que en las prendas principales. Esa distribución permite incorporar algo de personalidad al outfit sin romper la coherencia general del look.
Renovar el placard de invierno no implica necesariamente un gasto grande si se elige con criterio.
Coppel tiene disponible una variedad amplia de prendas de invierno para distintos estilos y presupuestos, con opciones que permiten armar un placard completo y funcional sin complicaciones.
Con las prendas correctas y un criterio claro de combinación, vestirse bien cuando bajan las temperaturas es más simple y más accesible de lo que parece.