"Estoy muy triste porque no me da el cuerpo, no sé qué hacer, te juro que no duermo, no como", expresó entre lágrimas el jefe comunal, en un video que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios de todo el país.
El episodio ocurrió luego de que el Gobierno nacional avanzara con una serie de medidas que afectan al tradicional complejo de turismo social, entre ellas la habilitación para vender terrenos estatales y una nueva tanda de despidos que impactó sobre decenas de trabajadores.
El conflicto se profundizó esta semana cuando 45 trabajadores fueron notificados de su desvinculación. Sin embargo, según denunció Rivarola, los despidos se suman a recortes previos y ya afectan a más de 250 familias vinculadas directa o indirectamente al complejo.
El intendente aseguró que tomó conocimiento de las nuevas cesantías a través de los propios empleados y no mediante una comunicación oficial.
"Lo único que necesito es que le den trabajo a la gente", reclamó durante la entrevista.
La situación se desencadenó tras la decisión del Gobierno nacional de autorizar a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) a vender 21 inmuebles públicos en distintas partes del país.
Entre ellos aparecen tres terrenos ubicados sobre la costa del Embalse de Río Tercero, dentro de la histórica Unidad Turística Embalse, un predio de aproximadamente 300 hectáreas que cuenta con hoteles, cabañas, piletas, instalaciones deportivas y servicios destinados durante décadas al turismo social.
Actualmente solo dos de los siete hoteles permanecen operativos.

La Unidad Turística Embalse fue durante más de 70 años uno de los emblemas del turismo social argentino, permitiendo que jubilados, trabajadores y familias de bajos recursos accedieran a vacaciones subsidiadas.
Con el cambio de administración y la transferencia de funciones hacia otros organismos estatales, gran parte de esa actividad quedó paralizada.
Según relató Rivarola, el impacto económico ya se siente en toda la región de Calamuchita.
El municipio pasó de asistir a un número reducido de familias a distribuir más de 600 módulos alimentarios, mientras que comercios, emprendimientos y prestadores turísticos registran una fuerte caída de la actividad.
Durante la entrevista, el intendente también cuestionó la falta de respuestas de los organismos nacionales involucrados.
"Se tiran la bolilla entre todos. Llamo a Turismo y me dicen que hable con la AABE. Hablo con la AABE y me dicen que es Patrimonio Nacional. Hablo con Patrimonio y me dicen que no tienen nada que ver", sostuvo.
Rivarola aseguró que recibió respaldo del gobernador cordobés Martín Llaryora para intentar sostener parte de la actividad turística, pero afirmó que no obtuvo respuestas desde el Gobierno nacional.
El momento más conmovedor llegó cuando el jefe comunal describió el impacto que observa diariamente en los vecinos de Embalse.
"Nunca viví esto que estoy viviendo ahora y me afecta mucho la gente, los niños", expresó antes de quebrarse.
Sus declaraciones rápidamente se viralizaron y reabrieron el debate sobre el futuro de las unidades turísticas de Embalse y Chapadmalal, dos símbolos históricos del turismo social argentino que hoy atraviesan un proceso de reducción y reestructuración.