
“Surge básicamente por mi deseo de volver a la actuación y que me dirija otra persona, correrme yo del lugar de directora y dramaturga”, explica Jorgelina. “Se me propuso trabajar con Cipriano Arguello Pit, mi director de tesis, con quien generamos una amistad. Así se armó el grupo Insomnio de Bebé Noruego con Vale Sánchez y Santi Zagame”.
“Nos conocimos trabajando, formamos un grupo y nos amamos fuerte. La idea es mantener este material vivo el mayor tiempo posible”, agrega la protagonista.
El trabajo interdisciplinario permitió integrar actuación, artes visuales, performance, multimedia y sonido, generando un proceso híbrido, con residencias en Necochea y Córdoba y ensayos presenciales y virtuales.
“Este formato híbrido fue reinteresante; tres residencias presenciales y trabajo virtual nos permitió retroalimentarnos desde el desconocimiento, aprendizaje constante y una escena transdisciplinar potente”, detalla Jorgelina.

“Estrenar algo hoy significa enfrentar un contexto social y global de crisis, no solo en Argentina. Cada estreno es un gesto de militancia artística, un modo de abrir preguntas sobre la realidad desde prácticas transdisciplinares”, comenta Teyseyre.
La obra aborda la soledad y el aislamiento del ser humano frente a la contemporaneidad y las nuevas formas de vincularse.
“Se trata de una persona que quiere parar y no puede, que se encuentra cada vez más sola y aislada. Dialoga con esta contemporaneidad en la que nos encontramos, alienados por las nuevas tecnologías”, explica la actriz.
“Cipriano propuso que el disparador sea Canción de Cuna de Samuel Beckett. El texto nos permitió generar una unidad hipnótica y quebrada, donde voz y cuerpo crean un pulso constante que hace sentir extraño todo lo familiar”, señala Jorgelina.
La construcción de la obra fue gradual: primero con Vale, luego se sumó Santi, y Cipriano dirigió a distancia y en residencias presenciales. Cada residencia duró entre tres y cuatro días.
“Trabajar con lenguajes diferentes —Vale de artes visuales, Santi de multimedia y yo del teatro— fue un proceso poderoso de aprendizaje y retroalimentación constante”, agrega.
La propuesta permite abrir preguntas sobre el mundo contemporáneo a través de la repetición, el cuerpo y la voz.
“Este material nos deja leer que se pueden generar prácticas artísticas desde formatos nuevos en una sociedad en constante cambio. El arte no solo entretiene, sino que abre preguntas sobre la realidad”, concluye Jorgelina.
