viernes 05 de junio de 2026 - Edición Nº3533

Opinión | 5 jun 2026

ADIÓS AL INDIO SOLARI

Descubrir a Los Redondos antes de internet: recuerdos de una generación atravesada por el Indio

13:20 |La muerte del Indio Solari reabre recuerdos, canciones y rituales compartidos por varias generaciones. Una mirada personal sobre cómo se descubría a Los Redondos en la prehistoria de internet y por qué su música terminó convirtiéndose en fenómeno cultural.


Por: Pablo Skorupski

La muerte de Carlos Alberto Solari, el Indio Solari para millones de argentinos, deja un vacío que empezó a sentirse de inmediato.

Resulta difícil escribir la historia de la cultura popular argentina de las últimas cinco décadas sin detenerse en su figura. Sin embargo, cada persona suele guardar su propia versión del Indio: una etapa, un disco, una canción o una experiencia atravesada por el momento en el que descubrió su obra y por el contexto en el que esa música llegó a su vida.

 

Descubrir la música de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en plena adolescencia, a mediados de los años noventa, fue para muchos una experiencia extraña y reveladora. Había algo distinto en aquellas canciones: un sonido rockero que escapaba a los moldes de la mayoría de las bandas del momento, una voz que no se ajustaba al canon del rockero nacional promedio y letras crípticas que quedaban resonando durante horas, intentando descifrarlas. Era, en definitiva, un ejercicio intelectual diario y estimulante.

Claro que no era igual descubrir la música de Los Redondos en una gran ciudad que hacerlo desde un pequeño pueblo del interior del país. La experiencia venía acompañada por una dosis extra de mística: viajar para conseguir CDs o cassettes, esperar una FM cerca de la medianoche para escuchar la voz del Indio, conformarse con compilados grabados en CD-R que circulaban de mano en mano en la secundaria o leer pequeños recortes de suplementos de diarios para acceder a alguna información.

 

Y después estaban los mitos, tan característicos de aquella prehistoria de internet. Historias que circulaban oralmente y ayudaban a construir una figura todavía más enigmática. “El Indio tiene una piecita en su casa y todas las noches se sienta a tomar bebidas blancas, leer y escribir letras”, decía uno de esos relatos. Y había muchos más.

 

Seguramente muchas de esas historias volverán a aparecer con fuerza en estos días, cuando quienes alguna vez se sintieron atravesados por la obra del Indio Solari abran su memoria para compartir una vivencia, una anécdota o una emoción.

 

Así sobreviven las leyendas. Como la del Indio Solari, sobreviviéndolo.

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