Si bien trascendieron versiones vinculadas a cuestiones salariales, distintas fuentes consultadas por NdeN señalaron que la principal preocupación de los trabajadores está puesta actualmente en el futuro de la licitación del servicio y en las garantías laborales para quienes hoy desempeñan tareas en las empresas concesionarias.
La interrupción del servicio se produjo en medio de un escenario de incertidumbre que se viene profundizando a medida que avanza el proceso licitatorio impulsado por el municipio.
Según pudo saber NdeN, entre los trabajadores existe preocupación por la continuidad de los puestos laborales, el mantenimiento de las condiciones salariales y el traspaso del personal en caso de que una nueva empresa resulte adjudicataria de la concesión.
La inquietud se da en un contexto donde todavía no existen definiciones concretas sobre qué firmas se presentarán a la licitación ni cuál será el futuro esquema operativo del transporte urbano.
El proceso licitatorio abierto por el municipio prevé una concesión por dos décadas y establece una serie de requisitos para las empresas interesadas, entre ellos una flota mínima de 40 unidades para prestar el servicio.
Se trata de una de las licitaciones más importantes de los últimos años para la ciudad, ya que definirá el funcionamiento del transporte público durante las próximas dos décadas.
Mientras tanto, el debate no sólo involucra recorridos, frecuencias y calidad del servicio, sino también el futuro de decenas de trabajadores que actualmente dependen de la actividad.
Fuentes vinculadas al sector señalaron que podrían registrarse novedades en las próximas horas respecto del proceso licitatorio, una instancia considerada clave tanto para usuarios como para trabajadores.
La expectativa está puesta en conocer si habrá empresas interesadas en participar y cuáles serán las condiciones planteadas para garantizar la continuidad del servicio y de las fuentes laborales.
La interrupción registrada este lunes volvió a generar complicaciones para cientos de vecinos que utilizan diariamente el transporte público para trasladarse al trabajo, estudiar o realizar trámites.
Mientras continúan las discusiones sobre el futuro del sistema, la situación vuelve a poner en evidencia la fragilidad del servicio y la necesidad de alcanzar definiciones que otorguen previsibilidad tanto a los trabajadores como a los usuarios.