Por: PABLO SKORUPSKI

Un disco bisagra: el primero siendo ya considerada una "banda grande", con toda la presión y las expectativas que ello implicaba. Tres décadas después de su publicación, la obra continúa generando debate entre los seguidores del grupo, la prensa especializada e incluso entre los propios músicos.
"Después de cinco años de espera, Metallica vuelve a la carga", decía una publicidad que se emitía por la televisión argentina en 1996. El spot anunciaba la llegada de "Load" y lo hacía enfatizando el lustro transcurrido desde la publicación de "Metallica" -más conocido como el "Black Album"- en 1991.
Aquel trabajo fue un éxito descomunal. Sus cifras de ventas resultaron astronómicas, sus canciones sonaron en todo tipo de medios y ámbitos -incluso en discotecas-, y su alcance popular trascendió ampliamente el nicho del heavy metal. Las extensas giras de presentación alrededor del mundo terminaron de convertir a la banda californiana en un fenómeno global. La vara había quedado muy alta.
La pregunta era inevitable: ¿debían repetir la fórmula que les proporcionó semejante éxito o virar hacia otro lado? ¿Profundizar en el heavy potente del trabajo anterior -concebido como un disco pop- o dar un salto hacia territorios desconocidos?
En esta encrucijada y frente a un panorama musical que había cambiado drásticamente tras el auge del grunge y el advenimiento del rock alternativo, Metallica decidió arriesgarse. Conservó aspectos de la dureza y pesadez de su sonido, abandonó gran parte del filo del thrash que la encumbró en la década del '80 y se sumergió en un heavy rock matizado por las influencias del rock alternativo.
Con influencia del rock sureño en algunas canciones, el grupo apostó por composiciones menos accesibles, dejando de lado el impacto inmediato que podría haberlas convertido en hits.

Metallica había mutado, y ese cambio también se reflejó en su imagen. Desde las primeras fotografías promocionales y los videoclips de la época se hizo evidente una nueva estética: pelo corto, vestuario más sofisticado y hasta maquillaje. Atrás había quedado la imagen de headbangers de antaño: las melenas largas ya eran solo un recuerdo.
En el plano audiovisual, los videoclips también evidenciaron una búsqueda diferente. Las producciones de "Until It Sleeps", "King Nothing", "Hero of the Day" y "Mama Said" mostraron un abordaje más artístico y personal, impulsado en gran medida por el trabajo de directores como Anton Corbijn, Samuel Bayer y Matt Mahurin.
Gracias a la constante rotación que tuvieron en los canales de música de la época, aquellas piezas contribuyeron a reforzar la identidad visual de "Load".
Algunos seguidores de Metallica se sintieron defraudados por el rumbo que la banda tomó en "Load" y se alejaron entre críticas y cuestionamientos. Otros, sin embargo, aceptaron el cambio como una evolución natural de un grupo que procuraba evitar repetir la fórmula para no estancarse creativamente.
De todas maneras, las críticas llegaron a hacer mella. Con el paso de los años, algunos integrantes de Metallica reconocieron que no se sienten del todo cómodos con ciertas decisiones tomadas en aquella etapa.
James Hetfield señaló en una entrevista de 2017 que se dejó llevar por la visión de Lars Ulrich y Kirk Hammett y, en retrospectiva, se reprocha que la banda intentara ser algo que no era, lo que confundió musicalmente al grupo.
Lars Ulrich, por el contrario, se muestra orgulloso del álbum y continúa reafirmando que "Load" es un gran disco y que habría sido un error repetir la fórmula del "Black Album".
El sexto álbum de estudio de Metallica fue grabado entre mayo de 1995 y febrero de 1996 en los estudios The Plant situados en Sausalito, California.
De aquellas sesiones surgieron alrededor de 30 canciones, con las que la banda pretendía hacer un disco doble. Finalmente, sólo la mitad terminaron en "Load", mientras que las canciones restantes -que aún no estaban finalizadas en 1996- terminaron formando parte de "Reload", editado un año y medio después, a finales de 1997.
"Load" fue publicado el 4 de junio de 1996 por el sello Elektra en los Estados Unidos, mientras que en Europa apareció un día antes a través de Vertigo. En Japón, en tanto, el lanzamiento se produjo con mayor anticipación: Sony lo editó el 1 de junio en el país del sol naciente.
En la Argentina, el álbum también fue publicado por Vertigo durante 1996 en formatos CD y cassette.
La portada fue creada por el artista neoyorquino Andres Serrano. En ella aparece además el nuevo logo de Metallica, utilizado por la banda hasta 1998.
Al igual que el disco homónimo de 1991, la producción estuvo a cargo de Bob Rock, esta vez en colaboración con James Hetfield y Lars Ulrich.
El legado de "Load" puede rastrearse en diversas bandas contemporáneas y posteriores que adoptaron, en mayor o menor medida, algunos de los elementos presentes en el álbum.
Uno de los casos más citados es el de Nickelback. Surgidos en Canadá a mediados de los años noventa, construyeron su identidad sonora a partir de una combinación de post-grunge, hard rock y metal alternativo que guarda varios puntos de contacto con el enfoque desarrollado por Metallica en "Load".
En 2020, Phil Labonte, cantante de All That Remains, argumentó esta idea en una entrevista: "Si escuchás los discos de Nickelback y escuchás el 'Load' y 'Reload' de Metallica, casi cualquiera de las canciones de Nickelback podrían formar parte de un disco de Metallica. Simplemente poné a James Hetfield a cantar en un disco de Nickelback y no notarás la diferencia".
El sonido explorado por Metallica durante esta etapa también suele asociarse con los primeros trabajos de bandas estadounidenses como Creed y Godsmack, así como con los sudafricanos Seether, entre otros exponentes del rock y metal alternativo de fines de los años noventa y principios de los dos mil.
En cuanto a las reediciones de "Load", no está prevista una publicación específica por el 30° aniversario, ya que Metallica se adelantó en 2025 con una amplia reedición a través de su sello Blackened Recordings.
El relanzamiento incluyó versiones expandidas en CD, vinilo, cassette y formatos digitales, además de un box set de colección que combinó todos estos formatos y sumó abundante material extra, grabaciones inéditas, rarezas y registros en vivo de la época.
A diferencia de lo que sucede con material perteneciente a otros discos de su catálogo, como "St. Anger" (2003), Metallica sigue incorporando canciones de "Load" a sus presentaciones en vivo. De hecho, "King Nothing" forma parte del repertorio de la actual gira "M72 World Tour", señal de que "Load" aún conserva un lugar relevante en la historia del grupo.
Treinta años después, "Load" continúa generando discusiones que pocos discos de Metallica provocan. Para algunos representa una claudicación artística; para otros, una demostración de valentía creativa. Tal vez esa sea la prueba más contundente de su vigencia: los álbumes olvidables pasan inadvertidos; los que se atreven a correr riesgos siguen dividiendo aguas.