
La subasta pública realizada el miércoles 10 de junio concluyó con una única oferta: la presentada por A Toda Vela Mar S.A., que adquirió el complejo por el precio base establecido en el pliego, sin que existiera una puja entre interesados que modificara el valor inicial.
El valor total de la operación fue de:
$4.878.000.000
De acuerdo con la conversión oficial, el monto equivale aproximadamente a:
USD 3.403.459
Es decir, menos de 3,5 millones de dólares por un predio ubicado frente al mar, lindante con el Parque Miguel Lillo y emplazado en uno de los sectores históricamente más valiosos de Necochea.
Según la documentación oficial del proceso, las parcelas transferidas suman una superficie neta de:
26.483 metros cuadrados.
La operación no incluyó la totalidad del histórico complejo. El Auditórium quedó excluido de esta subasta debido a cuestiones vinculadas a su tasación y deberá atravesar un proceso específico para definir su futuro.
Al dividir el valor total de la operación expresado en dólares por la superficie transferida, surge el siguiente resultado:
USD 128,52 por metro cuadrado.
Se trata de un cálculo matemático basado en los datos oficiales de la venta y no de una tasación inmobiliaria. Sin embargo, el número se convirtió rápidamente en uno de los aspectos más comentados tras conocerse el resultado de la subasta.

Operadores inmobiliarios consultados por NdeN sostienen que terrenos residenciales ubicados en distintos sectores de Villa Díaz Vélez, sin frente marítimo directo y de dimensiones considerablemente menores, suelen ofrecerse en rangos que oscilan entre los USD 1100 y USD 1500 por metro cuadrado, dependiendo de la ubicación específica, servicios disponibles y potencial constructivo.
La comparación no resulta estrictamente equivalente, ya que el Complejo Casino posee características propias, estructuras existentes y condicionamientos particulares. Sin embargo, aporta un parámetro para comprender la dimensión económica del debate que se abrió en la ciudad.
Otro de los elementos centrales de la operación es que la subasta se desarrolló sin competencia.
A Toda Vela Mar S.A. fue la única empresa habilitada para participar del acto encabezado por la martillera pública Sandra Mariana Ortega.
Al no existir otros oferentes, el precio final no se modificó respecto del valor base establecido en el pliego.
Durante las semanas previas, sectores de la oposición habían cuestionado la difusión del proceso y planteado que una convocatoria más amplia podría haber generado una mayor competencia y, eventualmente, una mejora en el precio final obtenido por el Municipio.
La adquisición tampoco implicó el desembolso inmediato de la totalidad del monto acordado.
El esquema previsto contempla un pago inicial correspondiente a la seña y la posterior firma del boleto de compraventa, mientras que el saldo restante se abonará conforme a las condiciones establecidas en el pliego licitatorio.
De esta manera, el Municipio percibirá los recursos de manera escalonada y no en un único desembolso.

Uno de los aspectos más discutidos durante todo el proceso fue el nuevo esquema urbanístico previsto para el sector.
La Ordenanza N° 12.009/25 aprobada por el Concejo Deliberante incorporó indicadores excepcionales que contemplan la prefactibilidad para desarrollos de mayor densidad y altura, incluyendo la posibilidad de construcciones de hasta 12 pisos en algunos sectores del predio.
Sin embargo, esa habilitación no es automática.
De acuerdo con el Decreto-Ley Provincial N° 8.912/77 de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo, cualquier modificación sustancial de estas características requiere la convalidación definitiva del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
En otras palabras, el Concejo avanzó con una prefactibilidad urbanística, pero la aplicación efectiva de esos indicadores dependerá de la aprobación provincial.
La propia normativa establece que será el Ejecutivo local quien impulse las gestiones administrativas ante los organismos provinciales para obtener la validación correspondiente.
Recién una vez cumplida esa instancia podrán implementarse plenamente los nuevos parámetros urbanísticos previstos para el área.
La venta del Complejo Casino puso fin a décadas de incertidumbre sobre el destino de un edificio emblemático para Necochea. Pero abrió, al mismo tiempo, nuevos interrogantes.
¿Fue el mejor precio posible para un predio único frente al mar? ¿La falta de competencia condicionó el resultado? ¿Qué impacto tendrá una eventual convalidación provincial de los nuevos indicadores urbanísticos? ¿Cómo cambiarará el perfil del frente costero en caso de concretarse nuevos desarrollos?

Por ahora, hay una certeza difícil de discutir: uno de los terrenos más importantes de la ciudad cambió de manos por menos de USD 3,5 millones, a razón de aproximadamente USD 128,52 por metro cuadrado.
Y ese dato, por sí solo, promete alimentar el debate público durante mucho tiempo.
Fotos: Ecos Diarios