La decisión se enmarca en el concurso preventivo que enfrenta la compañía y busca generar recursos para hacer frente a las obligaciones acumuladas durante años de dificultades operativas, endeudamiento y pérdida de competitividad.
Durante décadas, Sancor fue uno de los símbolos de la producción láctea argentina, con presencia en todo el país y una fuerte inserción en mercados internacionales.
Sin embargo, la cooperativa arrastra desde hace años una profunda crisis económica que derivó en cierres de plantas, reducción de producción, conflictos laborales y pérdida de participación en el mercado.
La situación se agravó en los últimos años, al punto de obligar a la empresa a recurrir a distintas estrategias para intentar sostener su funcionamiento.
La Justicia santafesina puso en marcha formalmente el proceso de venta de los activos de Sancor y estableció una oferta base de US$ 52,1 millones para quienes deseen participar de la licitación.
La medida fue dispuesta por el juez Marcelo Gelcich, quien interviene en el proceso de quiebra de la cooperativa, declarada en abril de este año.
La licitación contempla el conjunto de las principales unidades productivas de la empresa, además de las marcas y otros activos intangibles.
En total, se ofrecerán seis plantas industriales ubicadas entre las provincias de Santa Fe y Córdoba, junto con el paquete marcario que durante décadas convirtió a Sancor en una de las empresas lácteas más reconocidas del país.
Según la valuación judicial, las plantas industriales fueron tasadas en US$ 27,4 millones, mientras que las marcas y activos intangibles alcanzan un valor estimado de US$ 24,7 millones.
La suma de ambos componentes conforma la oferta base total de US$ 52,1 millones.
La situación genera preocupación tanto entre los trabajadores como entre los productores vinculados históricamente a la cooperativa.
Sancor llegó a ser una de las principales receptoras de leche del país y una referencia para miles de tamberos, por lo que cualquier decisión relacionada con su futuro tiene impacto en gran parte de la cadena láctea argentina.
En este contexto, persiste la incertidumbre sobre el alcance que tendrá la venta de activos y sobre el futuro de las operaciones que aún continúan en funcionamiento.
Fundada en 1938, Sancor se convirtió durante décadas en una de las cooperativas más importantes de América Latina y en una marca reconocida por varias generaciones de argentinos.
La decisión judicial pone de manifiesto la magnitud de la crisis que enfrenta la compañía y abre una nueva etapa cuyo desenlace será seguido de cerca por trabajadores, productores, acreedores y todo el sector agroindustrial.
Mientras avanza el proceso judicial, el futuro de una de las empresas más tradicionales del país continúa siendo una incógnita.