lunes 15 de junio de 2026 - Edición Nº3543

Política | 15 jun 2026

FÚTBOL Y SENTIDO COMÚN

"Solo en inglés": la regla de la FIFA que dejó al español fuera del Mundial

00:00 |Los casos virales de Achraf Hakimi y Vinícius Júnior expusieron la rigidez de los protocolos de prensa del Mundial 2026. Aunque los futbolistas hablaban español y uno de los países anfitriones es México, periodistas fueron obligados a recurrir al inglés para poder hacer sus preguntas.


La Copa del Mundo suele presentarse como una celebración de la diversidad. Un torneo donde conviven culturas, tradiciones, idiomas y formas distintas de entender el fútbol. Sin embargo, en los primeros días del Mundial 2026, una serie de escenas ocurridas lejos del campo de juego abrió un debate inesperado: ¿hasta qué punto el protocolo puede imponerse sobre el sentido común?

La polémica surgió en las salas de prensa oficiales de la FIFA, donde periodistas fueron frenados por intentar realizar preguntas en español a futbolistas que, paradójicamente, dominaban ese idioma sin ningún inconveniente.

La primera situación tuvo como protagonista a Achraf Hakimi.

Durante una conferencia de prensa de la selección de Marruecos, Rodrigo Cornelas, periodista de Azteca Deportes, comenzó a formular su consulta en español. La elección parecía completamente lógica: Hakimi nació y creció en Madrid, se formó futbolísticamente en España y habla castellano con absoluta naturalidad.

Sin embargo, antes de completar la pregunta, fue interrumpido por el moderador.

—"Disculpe. Solo puede hacer preguntas en el idioma que dijimos", indicó el representante de la organización, en inglés.

La explicación oficial fue que las consultas debían realizarse únicamente en los idiomas previamente habilitados para garantizar el correcto funcionamiento del sistema de traducción simultánea.

Pero lo que vino después dejó al descubierto el costado más absurdo de la situación.

Con una sonrisa y evidente desconcierto, Hakimi decidió intervenir personalmente.

—"It's okay, it's okay, I understand" ("Está bien, entiendo"), respondió el futbolista marroquí.

Incluso fue más allá y se ofreció a contestar en inglés si eso ayudaba a respetar las exigencias del protocolo.

La consulta finalmente pudo realizarse. Sin embargo, antes de responder, Hakimi lanzó una frase cargada de ironía:

—"¿Cómo respondo, en inglés o español?"

La respuesta del moderador fue inmediata:

—"En inglés".

Horas más tarde, la escena volvió a repetirse.

Esta vez el protagonista fue Vinícius Júnior.

En la conferencia de prensa de Brasil, el periodista español Sergio Guirantes intentó adaptarse a las reglas y comenzó su pregunta en inglés. Pero el delantero del Real Madrid lo frenó casi de inmediato.

—"Español, español... sí, mejor", le dijo entre risas.

Sorprendido, el cronista respondió:

—"Es que creo que no se puede".

—"Sí se puede", retrucó Vinícius.

La organización volvió a intervenir para recordar que, en ese caso, solo estaban habilitadas preguntas en inglés o portugués.

Con gesto incrédulo, el brasileño aceptó colocarse el auricular para escuchar la traducción. Pero poco después se quitó el receptor y dejó otra frase que rápidamente recorrió las redes sociales.

—"No, spanish... yo hablo en español".

Más allá de la anécdota, las imágenes dejaron una contradicción difícil de explicar.

El Mundial 2026 se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. Uno de sus países anfitriones tiene al español como lengua oficial. Además, gran parte de la cobertura periodística proviene de América Latina y España. Aun así, el castellano quedó relegado en determinadas conferencias de prensa por una cuestión estrictamente reglamentaria.

La FIFA sostiene que estas limitaciones responden a razones operativas. Cada selección define previamente los idiomas disponibles para garantizar la traducción a periodistas de todo el mundo y evitar confusiones en la transmisión oficial.

Desde ese punto de vista, la medida tiene una justificación técnica.

Sin embargo, la controversia surge cuando el reglamento parece perder de vista la realidad: periodistas que comparten idioma con los futbolistas obligados a recurrir al inglés; jugadores sorprendidos porque no les permiten responder en una lengua que manejan con naturalidad; y cronistas mexicanos que, en un Mundial que también se juega en su país, deben pedir permiso para hablar español.

Puede parecer un detalle menor dentro del espectáculo deportivo más grande del planeta. Pero también plantea una pregunta incómoda.

¿Hasta dónde el protocolo garantiza el orden y en qué momento la burocracia empieza a dificultar aquello que debería facilitar?

En un torneo que se presenta como el Mundial más global e inclusivo de la historia, quizás la mayor paradoja haya aparecido frente a un micrófono: cuando todos podían entenderse, alguien decidió que primero había que mirar el reglamento.

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